Pradera ha trasladado el formato Lo + Plus a la madrugada. En Maldita la hora hay una banda de música y priman las entrevistas. Como en su anterior programa, practica la gimnasia egocéntrica. Va en plan «soy el mejor y el de más sex appeal». Es una pose. Hace gracia cuando la mantiene El Gran Wyoming. En el caso de Pradera, cansa. Pero tiene un problema mayor: un Lo + Plus no pega a esas horas. La oscuridad demanda un programa más gamberro, más Sardá. El espacio discurrió sin sobresaltos. Todo parecía ajustado a un guión, mientras que Marte huele improvisación. También en contraste con Crónicas, donde saben convertir la votación más boba en una alegre verbena, la elección del nombre del programa de Antena 3 tuvo emoción cero. La cosa estaba entre Max Attacks y Maldita la hora. Ganó este último. Más le habría pegado La casa de la Pradera. A la vista de los resultados, sus ideológos tienen que estar sumidos a estas horas en un mar de lágrimas. «Maldita la hora en que dejé Lo + Plus», estará pensando Máximo.