La Mostra convierte a Ribadavia en escenario para todos los géneros

EMMA ARAÚJO RIBADAVIA

TELEVISIÓN

SANTI M. AMIL

El certamen internacional cuenta por éxitos todas y cada una de las obras representadas Mal empezó la decimoséptima edición de la Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia, con cancelaciones y lluvia. Sin embargo, una vez comprobados los aforos del auditorio y el interés que despiertan las obras, a dos días vista del fin de este certamen, la conclusión no puede ser más que positiva. El perfil de esta Mostra confirma, además, la teoría de la organización: Ribadavia es un escenario teatral y en él puede representarse prácticamente todo.

22 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

La Praza Maior de Ribadavia se convirtió ayer en un anfiteatro para menores. El público, agrupado en un semicírculo, al igual que en el auditorio del Castillo de los Sarmiento, disfrutó de teatro sin ambiciones pero con la sonrisa en los labios. Un día antes, las lágrimas asomaron entre quienes se acercaron hasta la iglesia sin culto de la Magdalena, en la que Lagarta, Lagarta representó Cartas de Amor. Intimismo de escriba en un lugar histórico para la escena ribadaviense. Este marco debe dar paso hoy a otra dosis de teatro infantil con Cuentos de la Maleta, la misma maleta que en vísperas del Apóstol volverá a abrirse pero para los mayores. Con la Casa da Cultura alerta, por si la lluvia vuelve a ser protagonista de la Mostra, el auditorio sigue siendo el escenario rey. En él la media de asistencia de público se acerca a las quinientas personas, aunque es de esperar que en los días que quedan las cantidades se incrementen, no en vano Ribadavia gusta del teatro de contenido clásico y está acostumbrada a aplaudir sin tapujos al grupo Tanttaka, que este año presenta Nacidos culpables con el premio del público de la Mostra como cartel de presentación. Y para despedirse más premios- el de honor de Abrente a Manuel Lourenzo y el del público, toda una incógnita, como debe ser.