El intelectual del siglo XXI

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RAFA QUÍLEZ / EN DIRECTO Manu Chao ensaya su próxima gira en Barcelona con un concierto de gran éxito Alguien te dice que Manu Chao actuará tal día en un sitio, las entradas se ponen a la venta en tres o cuatro tiendas de ropa o bares de la ciudad, el boca a oreja hace el resto y la sala se llena hasta el sudor mientras centenares de personas, los últimos en enterarse, hacen cola en la calle esperando un gesto de magnanimidad.

30 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Y allí estaba el hijo de Ramón Chao, a la voz y la guitarra, acompañado por una banda de lujo que contaba, entre otros, con Gambit, su compinche francés en Barcelona; Julio Lobos, uno de los grandes teclistas de estos barrios; o el trompetista de los piamonteses Mau Mau. Bajo, batería, guitarra, trompeta, trombón, percusión, teclados, acordeón y otro vocalista, con especial querencia para el raggamuffin acompañaron a Manu Chao, que alternó canciones de su primer disco, Clandestino» con tonadas populares de Latinoamérica y piezas del álbum que verá la luz el próximo lunes. Pasaban 25 minutos de las once de la noche, y las dos horas de fiesta combativa se abrieron con Machine gun. Paró los oídos el respetable, y aquello fue una fiesta que no descansó durante dos horas. Un cuadro de una madre, ataviada con el traje típico andino y con su hijo a cuestas, presidía el escenario, donde también resaltaba una bandera del Ejército Zapatista. Fueron las únicas alusiones al respecto, porque a Manu Chao no le hace falta ni abrir la boca para que se entienda su mensaje. Porque si Tourist, el nuevo álbum de Saint Germaine, era disco recomendado para el Día de la Madre por unos grandes almacenes, no es de extrañar que, por la misma sinrazón, un francotirador como Chao cuente con toda clase de públicos. Una gente muy joven, sin prejuicios, desinhibida, que mostró su apoyo durante el concierto a causas diversas, como la despenalización del consumo de hachís y marihuana, los okupas o la situación de los movimientos revolucionarios latinoamericanos, y para quienes Chao ejerce de gurú contemporáneo. No en vano es el intelectual del siglo XXI. Chao centraliza el debate, ejerce de foco y altavoz, es el faro donde se mira gran parte de una población alienada para la que este francés residente en Barcelona es la próxima estación soñada, la esperanza. Reacio al principio a abanderar a nadie, Manu soporta sobre el liderazgo como quien no quiere la cosa, mientras su mensaje cala más que el de muchos pensadores. Para ello, tira de ska-reggae afinado con profusión de metales en una primera parte donde sonaron, entre otras, Clandestino, ¿Qué pasa en la calle?, Welcome to Tijuana, El viento, Casa Babylon, Marihuana boogie, Bob Marley is in the house, Radio Bemba, Yo vengo del norte y, para rematar, Puta''s fever y Mala vida. Ska, reggae, raggamuffin, batucada, conga, rock, aires morunos, sonidos colombianos, todo cabe en Manu, capaz de hermanar razas y clases igual que combina notas musicales mientras despierta conciencias.