«La canción es un arma de queja»

M. B. SANTIAGO

TELEVISIÓN

Manolo García, cantante, inicia la gira gallega de «Nunca el tiempo es perdido» Ya no es El último de la fila, pero Manolo García no perdió su espíritu juvenil, aunque ya no pueda «recorrer 5 kilómetros por el escenario». Y, a pesar de sus inconfesables años, entre jóvenes rebeldes no sería tampoco el último, porque él, que está «hasta los cojones de este mundo consumista que manejan cuatro», cree que la juventud no pelea. Pero en su último disco, «Nunca el tiempo es perdido», que le trae a Santiago y A Coruña, vuelve el Manolo García de letras y sonidos optimistas y alegres.

22 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Santiago y A Coruña serán los únicos conciertos que traerán a Manolo García a Galicia. Mañana actuará en el Multiusos do Sar de Santiago y el viernes será el Coliseum coruñés donde sonarán en directo los trece temas del disco, «más alguna de las pequeñas marcianadas», dice, del músico catalán. Todo un trabajo grabado en diferentes estudios de París y Barcelona, a base de loops y otras tecnologías digitales, con importantes colaboraciones, como la del violinista tunecino Farhat Bouallagui. -Tras un año de descanso, ¿cómo está funcionando esta nueva gira? -Llevamos cuatro conciertos, y todo está yendo muy bien, muy divertido. Tan mayor y todavía me divierto con esto. No tengo queja. La gente está acudiendo en cantidades importantes. -Y, ¿se puede saber cuánto mayor es usted? -Quiera o no quiera tengo la edad que tengo. Con la edad pasa que intentas engañarte a tí mismo, y alfinal lo que pasa es que no engañas a nadie. El caso es que antes corría cinco kilómetros en el escenario. -Parece que con el paso de los años no se puede vivir sin el escenario. -Para mí es como una especie de milagro. En la música lo sé todo y sigo caminando, y creo que tal vez porque la música es de las pocas cosas que nos va quedando a las personas que detestamos este mundo. La verdad es que siento llegar demasiado tarde a un mundo demasiado lastrado, deteriorado, masificado y unificado. Ahora voy a Santiago, y habrá algunos momentos en los que no sepas si estás en Santiago o en Barcelona. Yo hice la mili en Asturias, pero los fines de semana me venía aquí, porque me gusta decir que esto sólo lo hay o se hace en Galicia. -¿No es demasiado pesimismo? -Pesimista no, más bien cabreado. Las canciones son un arma de queja, ejercicios de la imaginación. Yo trabajo con ella. Soy mayor y me sigo contando cuentos a mi mismo y los cuento a los demás. Y los suelto porque me sale así. Estoy hasta los cojones de este mundo consumista que manejan cuatro. El resto, que no sale en la tele, está fatal. No soy un cantautor al uso, pero el que sepa leer está ahí. -¿Por qué el título «Nunca el tiempo es perdido»? -Hay una pequeña licencia poética en este título de un tema del disco en el que las canciones tienen una carga más o menos emocional, producto de unas sensaciones mías de los últimos tiempos.