Tras muchos años galopando a lomos del periodismo y la literatura, a Francisco Umbral le ha llegado la hora del Cervantes. El escritor recibe el galardón con absoluta naturalidad, como un escalón más en su carrera que un día u otro tenía que llegar. -Demasiada fiesta, ¿no? -Claro. A los embajadores les gusta estar siempre de fiesta, pero a mí no. -El título de su último libro, «Un ser de lejanías», suena a despedida. -Puede... -¿Y de qué se despide? -Hombre, no diré de la vida porque parece una cosa como de ópera, ¿no? Pero sí de algunas cosas... -¿Por ejemplo? -En el libro lo digo. -Recibir el premio del Rey, ¿cómo le sienta a un rojo de toda la vida? -Bueno... Este Rey tiene amigos en todas las clases sociales y políticas. Y todos le conocemos. -¿Está usted entre esos amigos? -Hombre, yo no diría tanto. Como periodista, he tenido que hacer crónicas sobre las actividades del Rey... -¿Y qué le hizo a las feministas? -Yo del feminismo tengo una opinión magnífica porque es una verdadera revolución, la única revolución que se está haciendo en España. Si algo ha cambiado en este país son las mujeres. Los hombres hemos cambiado poco. -Entre tantos premios y lisonjas, ¿se puede combatir la vanidad? -Sí, hay que combatirla. Lo que pasa es que la vanidad es una primera impresión. Luego se agota enseguida. Hay que dejarla morir. Es como un constipado: no hay que hacer nada, se va sola. Yo fui vanidoso de muy joven. -Tras años buscando el éxito, ahora que lo tiene no le hace mucho caso. -Lo he buscado pero lo tuve enseguida, de modo que no es una cosa que llegue ahora. Lo tuve de joven y desde entonces la cosa no ha parado, ha ido a más. No me sorprende este posible éxito, o como se llame, del Cervantes. -No ha respondido a las críticas recibidas por la concesión del premio. -No, es que la cosa no iba conmigo. Parece que ha habido disputas sobre el sistema, el mecanismo... Pero nadie ha dicho nada en contra de mi obra. Nadie ha dicho: «Umbral no merece el Cervantes». Entonces, los debates técnicos que haya habido a mí no me afectan. -¿Merecía este premio? -Yo tengo la certeza de que soy un escritor profesional que lleva muchos años viviendo de la literatura y, por lo tanto, es normal que a cierta edad le den a uno un premio. Es un escalafón más. -¿Qué le ha pasado con De Prada? -Nada. A mí con los hombres no me ha pasado nunca nada. Me ha pasado con algunas mujeres, pero con los hombres, no. No le veo nunca ni le leo. No puedo leerlo todo.