Largas colas en A Coruña para lograr una dedicatoria de Gala

SUSANA BASTERRECHEA A CORUÑA

TELEVISIÓN

XOSÉ CASTRO

El escritor presentó en la ciudad su última novela, «El imposible olvido» Impecable, risueño y muy bronceado, Antonio Gala hizo escala ayer en A Coruña para presentar su último libro «El imposible olvido» (Planeta), una «rara avis» en su producción literaria. «Tiene un lenguaje más coloquial, es más esperanzador y los protagonistas son dos hombres», dijo el escritor de Brazatortas, Ciudad Real. «Pero no es una historia autobiográfica ni de amor homosexual», matizó. Los admiradores de Gala hicieron cola en El Corte Inglés para lograr un ejemplar firmado de su puño y letra.

03 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Dice que El imposible olvido es «una novela misteriosa, que habla de un amor «deslumbrado, inolvidable hasta la muerte y después de la muerte». Aunque Gala ha aparcado temporalmente el corazón de las mujeres, en una semana ya ha vendido 125.000 ejemplares. Sus incondicionales lo son de verdad y tienen, además, la paciencia de un fan quinceañero de música rock. Desde mucho antes de la hora prevista para su aparición en El Corte Inglés, se hicieron con la planta baja. Eso sí, formando una cola ordenada, muy británica. Gala apareció, impecable y encantador, bien pertrechado para la contienda. Un Pilot negro no dejaba de ejercer en su mano derecha mientras otros bolígrafos aguardaban su turno sobre la mesa. El escritor, que dice no leer nunca sus novelas, hizo una excepción con El imposible olvido. «Me gustaría no haberla escrito para disfrutarla más leyéndola», explicó. En la cola las mujeres eran mayoría. Una tuvo la oportunidad de intercambiar comentarios sobre otra pasión del autor, los perros, y otra joven no ocultó el atractivo que ejerce el escritor sobre las almas sensibles: «Sería capaz de enamorarme de él», dijo. Pero también los hombres engordaron las dos horas que Gala dedicó a firmar ejemplares. Unos pusieron como excusa cumpleaños de madres y esposas y algún valiente reconoció que la literatura no tiene sexo y el dominio de la palabra no admite prejuicios.