Una exposición repasa en Pontevedra la obra del polémico fotógrafo Joel-Peter Witkin Cuerpos mutilados, imágenes que superan lo grotesco... La obra del fotógrafo norteamericano Joel-Peter Witkin suscita los comentarios más polarizados: de la total admiración al rechazo absoluto. A partir de hoy, el Pazo da Cultura de Pontevedra ofrece una amplia recopilación de sus trabajos, desde los primeros realizados en los años cincuenta hasta su obra más reciente, siendo la ciudad del Lérez la única sede de la exposición en España este año. Una advertencia, preparen sus estómagos...
31 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La exposición de Witkin, la más extensa realizada en España hasta la fecha, aporta una visión global de su estilo, método y significado e incluye un total de 130 obras. De ellas 118 son fotografías, dibujos y estudios del autor. El resto son obras comparativas de nueve autores clásicos en los que se inspiró el norteamericano para otras instantáneas: grabados de Goya y de Picasso, un fotograbado de Paul Strand, una fotografía de T.R. Williams, litografías de Cezánne, Max Beckmann y Henri Matisse, un dibujo con tinta de George Grosz y un grabado de Harry Sternberg. Además, se ofrece un vídeo montaje con una entrevista con Witkin en la que explica su proceso creativo. Atractivas Un proceso que a nadie deja indiferente. Basta recordar que el artista no tiene reparos en reclamar a través de Internet modelos de 20 a 40 años ciegas, «pero razonablemente atractivas», o sin brazos, para retratar desnudas. Todo tiene explicación: «los conocedores de mi obra saben que se basa en la necesidad de crear imágenes de amor y redención. Mis trabajos se realizan en colaboración con personas que conocen individuos únicos dispuestos a ser fotografiados». Así, los títulos de sus obras son de lo más representativo: Hombre sin piernas, Estiramiento de testículos con posibilidad de cara aplastada o Muerta por sobredosis a los 26 años. Y no se corta al explicarlas; es el caso de la imagen de una autopsia: «les pido a los técnicos que no lo laven, que le dejen toda la sangre que provino de la sutura...». «El significado de mi trabajo _ha asegurado Witkin, quien nunca visita sus muestras_ es un homenaje al esplendor y a la miseria de la condición humana. Mis imágenes son el producto de una mirada sagrada, moralista e incluso mesiánica. Mi iconografía personal refleja la desorientación de estos tiempos, pero sugiere la esperanza de que quizás nos estemos aproximando a la redención espiritual y social».