Las cofradías solo podrán dedicar a cría o vigilancia el dinero de vender las demasías
SOMOS MAR
La Xunta saca a consulta el proyecto de orden que regulará la comercialización de los sobrantes en el punto de control
27 dic 2025 . Actualizado a las 04:45 h.Casi un año después de que la Federación Provincial de Cofradías de Pontevedra arrancase a la Consellería do Mar el compromiso de poder comercializar el marisco que cada productor extrae de más sobre el tope para obtener ingresos con los que financiarse, la Xunta ha sacado a consulta el proyecto de orden que regulará la gestión de esos excedentes. Para empezar, la cantidad que se pondrá a subasta nunca podrá superar el volumen que habría en lonja si cada mariscador en activo esa jornada hubiese recogido justo los topes establecidos.
El texto aclara lo que son demasías y qué excedentes. Demasía es lo que cada productor extrae de más con respecto al tope establecido para esa especie. Excedentes vienen a ser la suma de las demasías, pues son las cantidades de más que se registran en el punto de control tras los procesos de selección y clasificación.
Para que la cofradía pueda contar como recurso económico el dinero obtenido por la primera venta de esos excedentes debe tener el visto bueno de los mariscadores. Así es que tendrá que haber un acuerdo de la xunta xeral del pósito, previa consulta a la asamblea xeral de la agrupación correspondiente, si es que está constituida. Cuando tengan esa bendición, deberán incluir el régimen de comercialización de los excedentes en los planes de gestión trianuales.
Las demasías solo se podrán vender agrupadas como excedente, si no se reúnen en un único lote tendrán que ser devueltas al banco marisquero. Idéntico destino que aquel producto que no alcance la talla mínima.
Como servicio
La subasta de estos excedentes solo podrá hacerse en lonja o en un centro de venta autorizado. Y lo que se obtenga por la comercialización únicamente financiará conceptos relacionados con el plan de explotación, como la vigilancia de los bancos marisqueros, la compra de semilla para repoblar las playas, actividades de supervisión y pesajes realizadas en el punto de control, clasificación del marisco, etcétera. Por cierto que a las mariscadoras a las que se le remuneren los trabajos en el punto de control con el dinero de esos excedentes se les facturará como servicio.
La suma de las cantidades de marisco registradas a nombre de cada mariscadora más los excedentes comercializados a nombre de la cofradía de pescadores titular del plan de gestión han de coincidir con el total del marisco vendido en primera venta, aunque como siempre hay mermas achacables a la pérdida de agua de los bivalvos se admitirá una diferencia del 5 %, pero nunca un porcentaje mayor.
Y, por supuesto, esas ventas tendrán que quedar reflejadas en la contabilidad, por lo que le pósito deberá mantener un sistema de contabilidad separado o un código contable específico para estas transacciones.