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B100 impulsa la producción de prótesis a partir de redes de pesca

Ana Balseiro
ana balseiro MADRID / LA VOZ

SOMOS MAR

Abanca

La marca digital de Abanca se ha aliado con Gravity Waves y Ayúdame3D

18 nov 2025 . Actualizado a las 18:53 h.

B100, la marca digital de Abanca, acaba de cerrar el círculo del propósito que se marcó en su nacimiento: conectar la salud financiera y personal de sus clientes con la salud del planeta. Así lo explicó este martes en Madrid su director ejecutivo, Jorge Mahía, durante la presentación de un proyecto que aúna lo económico con lo humano. Y es que, gracias al uso que sus clientes hacen de sus tarjetas (la entidad destina un 25 % de los ingresos que les genera), financian un novedoso proyecto de investigación que ha cristalizado en la producción de prótesis 3D a partir del reciclado de redes de pesca que recuperan del fondo marino.

«Es un proyecto inspirador en el que tres compañías con propósito, Ayúdame 3D, Gravity Wave y B100, conseguimos abrir un nuevo abanico de posibilidades para revalorizar este tipo de plástico; y lo hemos hecho, además, con el objetivo de ayudar desinteresadamente a personas de diferentes países del mundo», explicó Mahía, en una rueda de prensa en la que estuvo flanqueado por Guillermo Gauna-Vivas y Julen Rodríguez, los jóvenes fundadores de Ayúdame3D y Gravity Wave.

Esta última es una empresa alicantina que trabaja con pescadores del Mediterráneo —además de compañías como B100— para retirar los plásticos que se acumulan en el fondo del mar y de los puertos, dándoles una segunda vida. Esta firma de impacto social, que como la oenegé Ayúdame3D, acumula numerosos reconocimientos, destinaba esos plásticos y restos de redes a la elaboración de tableros y planchas recicladas, para emplearlos en soluciones de construcción y decoración —un ejemplo fue su participación en el pabellón de España en la Expo de Osaka, en Japón—. Hasta ahora, que de la mano de Ayúdame3D, ha dado un salto hacia delante y ha logrado convertir esos restos plásticos —tras clasificarlos y triturarlos— en filamento de impresión 3D, con el que producir prótesis para personas con discapacidad (muchas de ellas, niños) en más de 70 países del mundo.

Manos o brazos mecánicos articulados, punteros para teclear en el ordenador o dispositivos para poder utilizar los cubiertos sin ayuda son algunas de las piezas que salen de las impresoras 3D que la firma de Guillermo Gauna-Vivas utiliza, gracias al apoyo de B100 y Gravity Wave. «El proyecto nació con una bolsa de un kilo de polipropileno. Conocíamos a Gravity, le pedimos ayuda a B100 y acabamos consiguiendo transformar esos pellets —polipropileno puro— en filamento para usar en impresoras 3D que hacen prótesis mecánicas para facilitar la vida a personas con discapacidad. Y poder crear esto a partir de un residuo, de material reciclado, es un gusto», enfatizó Gauna-Vivas, que destacó también que «es la primera vez a nivel mundial que se utiliza plástico de este origen para este fin, así que estamos muy contentos porque ha sido un éxito de una empresa española, de ingenieros españoles, para problemas que afectan a toda la humanidad».