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Parquistas de Carril exige a la cofradía el 2 % de las ventas en lonja del último año

La Voz VILAGARCÍA / LA VOZ

SOMOS MAR

MARTINA MISER

Los trabajadores de las naves de O Ramal reclaman al Concello que desbloquee el proceso de concesión de la licencia

12 sep 2025 . Actualizado a las 04:52 h.

No es fácil romper las amarras de una relación tan estrecha como la que Parquistas de Carril, hoy constituida en organización de productores, (OPP 89) y la cofradía carrilexa mantenían desde la firma del primer convenio que los unía, en el 2006, hasta la quiebra de sus lazos, culminada con la apertura en agosto de las naves de O Ramal. Aquel acuerdo, cuya última ratificación data de hace dos años, acordaba que el 6 % de las ventas de marisco en lonja se reservarían para el pósito, mientras que un 2 % sería para la agrupación que encabeza José Luis Villanueva. Hoy, el cabildo reclama a los parquistas 106.000 euros por considerar que aquel convenio se aplicó de forma incorrecta, mientras que la OPP 89 exige la entrega del 2 % pactado entre octubre del 2024, cuando la cofradía dejó de pagárselo, hasta el 11 de agosto, cuando sus ventas se canalizaron ya a través de O Ramal.

Parquistas de Carril no solo rechaza el requerimiento de los abogados de la cofradía, sino que culpa también al pósito de haber incumplido el convenio de forma flagrante y le recuerda que sus asociados han interpuesto una querella por apropiación de fondos contra el patrón mayor.

Todo esto sucede de forma paralela a la orden de paralización de la actividad en O Ramal que el Concello de Vilagarcía ha dictado por no disponer aún las instalaciones de licencia municipal. En este sentido, los trabajadores de la OPP 89 levantaron ayer la voz para instar a los responsables de Ravella a que resuelvan esta situación concediendo la autorización en trámite, puesto que, aseguran, «en el Ayuntamiento figura la documentación completa desde hace tiempo» y temen que el proceso se esté bloqueando de forma innecesaria. «No entramos en política, lo que queremos es trabajar y dar de comer a nuestros hijos», aseguran. Con las naves, su plantilla ha pasado de dos a cinco personas.