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La pescadilla ya no tiene cola

Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

SOMOS MAR

CESAR QUIAN

Es el enésimo capítulo de esta época en la que es imposible predecir nada, ya no los grandes acontecimientos

16 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«Es la pescadilla que se muerde la cola». Nunca una frase hecha tuvo tanto sentido. La usaba ayer en Voces de A Coruña Ramón Farto desde el mercado de la plaza de Lugo, para contar que hoy no irán a la lonja porque les han dicho que no van a poder salir ni las furgonetas del puerto. En estas semanas imposibles, hasta un paro minoritario paraliza algo tan básico, que damos tan por sentado, como que mañana podremos comprar una merluza en cualquier mercado de la ciudad. Habrá puestos cerrados estos días porque más allá de la huelga están los barcos que han decidido amarrar porque el gasoil se ha convertido en un artículo de lujo. Hoy salta una nueva alerta naranja en el mar y ya está: la tormenta perfecta está servida.

Es el enésimo capítulo de esta época en la que es imposible predecir nada, ya no los grandes acontecimientos, ni el horror de la guerra. Cuando lo macro se nos escapa, tendemos a controlar al máximo lo micro, nuestro día a día, lo que sí depende (o eso pensábamos) de nosotros. Ese control sobre lo que nos toca de cerca nos salva, muchas veces, de la incertidumbre. ¿Qué hacer entonces ahora? Porque si nada podemos hacer sobre lo macro, hoy se nos está yendo al garete también el control de lo micro, de la bendita rutina del día a día. ¿Qué ha sido del plan de gasto doméstico de este mes de marzo? ¿Para qué organizar las comidas de la semana? ¿En base a qué previsiones organizamos el presupuesto del mes de abril? ¿A un IPC que va camino de convertirse en el catálogo de lujo de un oligarca ruso? ¿A la posibilidad de que bajen los impuestos de la energía? ¿A las repentinas facturas rectificativas de la eléctrica de turno? A este paso, a la pescadilla no le va a quedar ni la cola.