El crucero de lujo Sea Cloud izará sus velas en Metalships 13 años después

El barco, que navegará por el Báltico, se probará en unos días en la ría de Vigo


vigo/ la voz

Más de 200 trabajadores del astillero Metalships están rematando los últimos detalles de uno de los veleros más grandes del mundo. El Sea Cloud ha costado trece años de trabajo, con numerosos avatares, y está a punto de finalizarse tras una inversión de más de cien millones de euros.

El barco saldrá a pruebas de navegación a vela este fin de semana, si todo funciona correctamente, tras los detalles que se están comprobando en el muelle del astillero de Teis. El Sea Cloud es un buque de 136 metros de eslora y 17,2 metros de manga. Está dotado con 69 camarotes de lujo, de los cuales 25 disponen de balcón y entre estos hay tres suites en las que podrán navegar los dueños de la armadora Hansa, de la localidad alemana de Hamburgo, y sus invitados.

El velero de lujo tiene capacidad para 140 pasajeros, que tendrán que pagar una media de 11.000 euros por una travesía a vela por los mares del Norte y el Báltico. Además, lleva 85 tripulantes ya que el despliegue y recogida de velas requiere mucho personal al margen de los servicios que ofrecerá el barco, que tendrá un restaurante de alta categoría. También cuenta con gimnasio, piscina, sauna y peluquería. Los amantes de la vela podrán disfrutar a bordo con el silencio que proporciona deslizar sobre el mar gracias a un velamen de 4.100 metros cuadrados. Es la superficie que ocupan desplegadas las 28 velas que tiene el barco y que se ubican en tres palos. El mástil central se alza a 57 metros de altura sobre el nivel del mar.

Para salir del astillero vigués y para los momentos de calma chicha, el buque está dotado de dos motores diésel que alcanzan los 1.700 caballos de potencia. Son los que permiten las maniobras de ataque y desatraque.

El Sea Cloud fue diseñado por el ingeniero naval vigués Iñigo Echenique y su construcción comenzó en la Factoría Naval de Marín. Esta entró en concurso y el barco permaneció abandonado durante casi cinco años, pasando a manos de su acreedor hipotecario, Bankia. En el 2015 abandonó Marín y fue a las instalaciones de Rodman en Meira. Hace dos años se trasladó al astillero de Ríos y hace uno la armadora obtuvo la hipoteca naval para poder terminar el buque. Durante este período de tiempo se produjeron muchos problemas porque la chapa del barco y los camarotes se deterioraron y hubo que hacer cambios en Metalships. También hubo que sustituir una quilla y parte del puente de hierro fue cambiado por otro de aluminio para aligerar de peso al buque.

Cuando zarpe, el astillero se centrará en las reparaciones, como la del remolcador en el que están trabajando ahora.

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