España apoyó en Bruselas que el laboratorio fuese repartido entre varios países
03 feb 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Aún no se ha materializado el brexit y al Gobierno de Núñez Feijoo ya se le ha atragantando una de las espinas de ese quiebro que el Reino Unido quiere dar a los otros Veintisiete. Tras la demanda de divorcio que los británicos presentaron a la UE, el Laboratorio de Referencia Comunitario para el Seguimiento de los Contaminantes Virales y Bacteriológicos de los Moluscos Bivalvos tuvo que mudarse del Reino Unido.
Ya antes de que esa salida trascendiese, y aprovechando que todas las ansias estaban concentradas en llevarse para casa la Agencia Europea del Medicamento, Galicia levantó la mano para traerse a Vilaxoán todo lo que hasta entonces estaba en Weythmouth (al sur de Inglaterra). Pero cuando realmente quiso formalizar su candidatura -que Feijoo anunció a voz en grito en el 25 aniversario del Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar)- resultó que Bruselas ya había acordado trocearlo y repartir su custodia entre España, Holanda, Suecia e Italia. Y todo con el beneplácito de la Administración española.
Así que al presidente gallego no le quedó más remedio que tragarse el bochorno, aguantar estoicamente el chaparrón de críticas que le cayó por parte de todos los grupos de la oposición y resarcirse abroncando a puerta cerrada al que entonces era Gobierno amigo. El Ejecutivo gallego pidió explicaciones al departamento que entonces era de Dolors Montserrat por haber sepultado con un voto y una firma sin consultar a Galicia, los anhelos del Intecmar de traerse de Weythmouth el lote completo de probetas. Al tiempo, trató de deshacer el entuerto desde la zona cero del desastre, enviando a Bruselas a la conselleira do Mar, Rosa Quintana.
Posible enmienda
Quintana salió del despacho de Xavier Prats, director general de Salud y Seguridad Alimentaria de la DG-Sante, con el chasco de que o mal xa estaba feito, pero también con una puerta franqueada para conseguir lo que quería. Y es que para España se había reservado la parte con más enjundia del laboratorio, o al menos la que más interesaba a Galicia: la del control de las zonas de producción de moluscos bivalvos. Fue el mismo Prats sugirió a Quintana que convenciese a Montserrat de que le pasase las transferencias mediante un protocolo de colaboración.
Ese texto llegó a la mesa de la entonces ministra de Sanidad, pero esta tuvo que desalojar el despacho antes de acabar de tramitarlo por la moción de censura que sentó en su sillón a María Luisa Carcedo, la misma que el lunes vino a Vigo para anunciar, para asombro del Ejecutivo gallego, aquello que antes los socialistas criticaban: que solo una parte del laboratorio venía para Galicia.
Si se lo quedará Vigo o, finalmente, se irá a Vilaxoán es algo que aún se desconoce, pues Sanidad no ha dado respuesta a si tramitará el protocolo. No ha contestado a la Xunta ni a este periódico.