El campo responde a pleno rendimiento

Más de un millar de negocios producen leche, carne y hortalizas, claves en la alimentación durante la reclusión


MAZARICOS / CORRESPONSAL

Considerado un sector esencial desde el momento mismo de la declaración del estado de alarma, el agro barbanzano no ha dejado de funcionar a pleno rendimiento durante el último mes y medio. Su objetivo no es menor: seguir garantizando el suministro de alimentos de primera necesidad a las diferentes superficies comerciales.

En ese trabajo están volcados más de un millar de agricultores y ganaderos que producen leche, carne o productos de huerta en cantidad suficiente, ya no solo para cubrir la demanda de los vecinos de la comarca, sino de buena parte de la comunidad. Tanto es así que, solo en lo referente a los lácteos, de Barbanza sale cada día materia prima suficiente para abastecer a más de un millón de personas. Otro tanto sucede con la carne de ternera o porcino e incluso con hortalizas como los tomates, lechugas o pimientos.

Las hortalizas

En el caso de los productos de huerta, buena parte se comercializa a través de circuitos cortos de venta o incluso se utiliza a modo de autoabastecimiento de cientos de miles de familias. A pesar de su importancia para el conjunto de la población, tampoco el campo barbanzano se libra de los graves efectos que el confinamiento está teniendo sobre la mayoría de sectores económicos. Así, por ejemplo, mientras la producción láctea se ve condicionada por las importaciones masivas de excedentes de leche en cisternas procedentes de Francia o Portugal que amenazan con un desplome de las cotizaciones en origen, la cárnica empieza a estar contra las cuerdas debido a la caída en la demanda por parte del sector de la restauración y la hostelería.

Muchas explotaciones ya se están planteando incluso la posibilidad de paralizar inversiones e incluso reducir su volumen de producción ante las crecientes dificultades que se encuentran a la hora de poder comercializar, a precios mínimamente rentables, la totalidad de la materia prima que sale de sus granjas.

Damián Cambeiro
Damián Cambeiro

Damián Cambeiro: «Si a agricultura funciona, nunca imos pasar fame»

El confinamiento está coincidiendo con una de las épocas del año con mayor actividad en el campo barbanzano. Al inicio de los trabajos en las huertas o las vides se suman las tareas de ensilado de la hierba y siembra del maíz que se llevan a campo en municipios con mayor vocación agroganadera como Outes, Lousame o Mazaricos. Lugares en los que, estos días, trabaja Damián Cambeiro, operario de maquinaria agrícola, actividad a la que se dedica desde hace más de un lustro. «Nós estamos a tope estes días. No noso traballo, cada un andamos nunha máquina, polo que o risco de posible contaxio é nulo. Aínda así, cando a maioría da xente está pechada na casa, poder traballar ao aire libre é pouco menos que un privilexio», confiesa el operario.

Temos un sector agrogandeiro moderno e moi potente e iso debería de darnos moita tranquilidade»

En este sentido, Damián Cambeiro destaca la importancia que tiene el trabajo en el campo a fin de garantizar el suministro suficiente de alimentos de calidad y a buenos precios a la población. «Mentres deixen que a agricultura e a gandería funcionen con normalidade, nunca van faltar alimentos nos supermercados e nunca imos pasar fame. Temos un sector agrogandeiro moderno e moi potente e iso debería de darnos moita tranquilidade».

Tino Villar
Tino Villar

Tino Villar: «Moitos que marcharon están pensando volver»

Resulta evidente que el confinamiento se está viviendo de forma totalmente diferente en el entorno rural que en las grandes áreas urbanas. Argumento que utiliza el agricultor outiense Tino Villar para afirmar que muchas personas se están planteando ya la posibilidad de volver a la aldea recuperando y poniendo en valor las viviendas de sus antepasados. «Moitos dos que marcharon están pensando agora o de volver á aldea porque danse conta de que, en situacións coma esta, que desgraciadamente igual volven a repetirse, vivir aquí é un luxo. Falei con moita xente que ten aquí a casa dos vellos e xa lle están dando voltas á cabeza», comenta al tiempo que lamenta el poco interés que, hasta el momento, han prestado las Administración al rural.

Espero que, cando isto pase, a xente non se esqueza de todos os que estivemos ao pé do canón»

«Falan moito de revitalizar o campo e de que a xente quede aquí, pero tivo que vir unha pandemia para que realmente se valore o de vivir e traballar no rural», apunta el agricultor que también destaca la importancia de su actividad a la hora de garantizar el suministro abundante de alimentos de calidad. «Espero que, cando isto pase, a xente non se esqueza de todos os que estivemos ao pé do canón. Cada un no seu, pero todos igual de importantes e necesarios».

  

Eva Vázquez
Eva Vázquez

Eva Vázquez: «Non podemos parar, as vacas comen cada día»

Eva Vázquez trabaja desde hace casi dos años en SAT Vila Alborés, una de las mayores granjas lácteas de Galicia, con casi 500 vacas en ordeño y una producción anual que ronda los seis millones de litros. Una explotación en la que, al igual que sucede con la mayoría de granjas productoras de leche, apenas se está notando el estado de alarma, según cuenta la joven ganadera, hija de uno de los socios fundadores de la empresa.

Xa se fala de posibles baixadas do prezo do leite pola entrada masiva de leite de fóra»

«Nós, dende o primeiro momento, seguimos traballando máis ou menos coma sempre porque as vacas teñen que comer e ser muxidas todos os días. Tomamos máis precaucións entre os operarios, pero a actividade non parou. Aínda que veremos o que dura isto porque de manterse moito máis tempo a corentena seguramente tamén nos afectará», apunta, al tiempo que explica las consecuencias que empieza a tener el cierre del sector servicios en su actividad. «Xa se fala de posibles baixadas do prezo do leite pola entrada masiva de leite de fóra. En países como Francia ou Alemaña xa empeza a haber moitos excedentes polo peche da hostalería e iso pode prexudicarnos moito a nós».

José Manuel Antelo
José Manuel Antelo

José Manuel Antelo: «Oxalá que sirva para que se nos valore mellor»

Son muchos los agricultores y ganaderos que coinciden en valorar la situación como una oportunidad para poner en valor su actividad. «Grazas ao noso traballo, nunca faltou leite nin carne nos supermercados. Oxalá este mal momento que estamos pasando sirva para que o conxunto da poboación empece a valorar o que facemos e nos apoie máis, por exemplo, comprando produtos de aquí», apunta José Manuel Antelo, socio de una cooperativa mazaricana donde la actividad se ha mantenido inalterable. «Nós non podemos parar porque os animais non entenden de confinamento nin de pandemias. Hai que alimentala e muxir as vacas os 365 días do ano, pase o que pase. É un traballo moi sacrificado que en situacións tan tristes coma esta cobra aínda máis valor», comenta.

En ningún momento houbo problemas co abastecemento de penso, cos servizos veterinarios ou a recollida de leite»

Este profesional reconoce que la actividad ganadera de leche apenas se ha visto condicionada por el estado de alerta. «En ningún momento houbo problemas co abastecemento de penso, cos servizos veterinarios ou a recollida de leite. De todos xeitos, as consecuencia de que isto continúe moito máis son imprevisibles».

 

Jonathan Cives
Jonathan Cives

Jonathan Cives: «Ou a hostalaría abre ou imos todos á ruína»

Los productores de carne son los que más están sufriendo las consecuencias del confinamiento. Lo confirma el ganadero mazaricano Jonathan Cives, que no solo habla de caídas generalizadas de los precios en origen sino también de dificultades para encontrar comprador para los animales. «Neste mes os prezos baixaron moito debido á forte caída do consumo. Ata agora conseguimos ir vendendo, en ocasións perdendo diñeiro, pero os animais iban saindo. Máis complicadas se presentan as cousas a partir de agora porque xa non hai máis capacidade de almacenar carne nas cámaras frigoríficas dalgúns matadoiros. Ou a hostalería empeza a funcionar pronto ou imos todos á ruína porque non imos ter a quen lle vender a carne», explica.

Esto pillounos en pleno proceso de modernización do cebadeiro onde tiñamos pensado investir uns 400.000 euros»

La actual situación incluso hace replantear a Jonathan el futuro de su cebadero —comparte titularidad con su esposa— a corto y medio plazo. «Esto pillounos en pleno proceso de modernización do cebadeiro onde tiñamos pensado investir uns 400.000 euros co fin de construír unha nave para 600 animais. Vendo o que está pasando, pásanche pola cabeza moitas cousas».

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