Un planeta fuera del sistema solar

r. c. orozco MADRID / EFE

SOCIEDAD

El planeta orbita una estrella situada a 35 años luz de la Tierra.
El planeta orbita una estrella situada a 35 años luz de la Tierra.

Un equipo internacional de científicos ha identificado una nueva clase de cuerpo celeste que no encaja en ninguna de las categorías conocidas hasta ahora

05 mar 2026 . Actualizado a las 05:05 h.

Un equipo internacional de científicos, liderado por la Universidad de Oxford, ha identificado una nueva clase de planeta fuera del sistema solar que no encaja en ninguna de las categorías conocidas hasta ahora, y caracterizado por albergar enormes cantidades de azufre en las profundidades de un océano permanente de magma.

El planeta, denominado L 98-59 d, orbita una estrella situada a unos 35 años luz de la Tierra; presenta una densidad sorprendentemente baja y una atmósfera rica en gases de azufre, lo que desconcertó inicialmente a los astrónomos, que ayer publicaron los resultados de su investigación en la revista Nature Astronomy.

El descubrimiento del nuevo planeta, que tiene 1,6 veces el tamaño de la Tierra, podría ampliar significativamente lo que se conoce hasta ahora sobre la diversidad de mundos en la galaxia. Utilizaron las observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb, junto con observatorios terrestres, para revelar la presencia de sulfuro de hidrógeno y otros compuestos de azufre en la atmósfera del planeta.

Estas características no encajan con las categorías habituales en las que se clasifican los planetas pequeños, como las enanas gaseosas rocosas con atmósferas de hidrógeno o los mundos ricos en agua formados por océanos profundos e hielo, y, para entender este extraño mundo, los investigadores utilizaron avanzadas simulaciones informáticas que recrean la evolución del planeta durante casi cinco mil millones de años.

Los modelos sugieren que el manto del planeta está formado principalmente por silicatos fundidos, similares a la lava terrestre, que crean un océano global de magma que podría extenderse miles de kilómetros bajo su superficie, y ese gigantesco reservorio fundido actúa como un almacén de azufre, capaz de retenerlo durante escalas de tiempo geológicas.

El autor principal del estudio, Harrison Nicholls, ha explicado que el descubrimiento podría obligar a replantear las categorías actuales con las que los astrónomos han descrito los planetas pequeños, y ha explicado que, aunque es poco probable que un planeta fundido como este pueda albergar vida, su estudio revela la enorme diversidad de mundos que existen fuera del sistema solar y plantea la posibilidad de que haya muchos más planetas similares aún por descubrir.