Un estudio científico revela que los úrsidos árticos ahora no solo se alimentan de focas, sino tamibén de renos, morsas o huevos de aves
28 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El oso polar se convirtió hace ya unas décadas en el primer símbolo del cambio climático. Una víctima visible de los efectos del calentamiento del planeta. La pérdida de hielo abocaba a estos gigantes a tener que recorrer grandes distancias nadando en busca de alimento, dificultando así la posibilidad de comer y alimentar a las crías. El futuro para este mamífero no era precisamente muy esperanzador.
Sin embargo, los osos polares han demostrado una gran capacidad de resiliencia para sorpresa de la comunidad científica que ha constatado que muchos han ganado peso y mejorado su condición corporal. Un reciente estudio de científicos del Instituto Polar Noruego publicado en la revista Scientific Reports sobre la población de osos polares en el archipiélago de las Svalbard, en pleno mar Glacial Ártico, ha certificado que los de esta región han incrementado su masa y su grasa corporal desde el año 2000.
«La mejora de la condición física durante una pérdida significativa de hielo marino fue una sorpresa teniendo en cuenta que en el caso de estas islas la situación es especialmente complicada para la especie. En esta zona del Ártico se ha perdido hielo marino a una tasa de cuatro días por año, más del doble que en otras áreas con presencia de este animal», reconocía el investigador principal, Jon Aars.
Según la investigación, la clave para su supervivencia radica en el cambio de dieta que ahora no solo incluye las focas anilladas, sino renos, morsas o huevos de aves. Los osos buscan en tierra firme lo que no encuentran sobre el hielo. «Esto no se puede entender como una adaptación genética, sino como un cambio de alimentación, aunque tampoco se puede afirmar que sea una dieta buena» puesto que «no es lo que están acostumbrados a consumir», ha explicado a Efe el biólogo Andreas Fahlman. Aunque el incremento de peso hay que entenderlo como dato positivo para la conservación de la especie en las Svalbard, a su juicio no es una prueba consistente para afirmar que los osos polares estén mejorando o empeorando» a nivel general, por lo que es necesario seguirlos a través de más estudio.