¿Es Galicia una potencia cuántica? Talento e infraestructuras la sitúan en primera línea
SOCIEDAD
El reto ahora pasa por atraer inversión privada para transformar en negocio el ecosistema que se ha creado
27 feb 2026 . Actualizado a las 11:03 h.El mundo ha iniciado una revolución silenciosa de la que aún se desconocen las consecuencias e implicaciones, pero lo que es muy probable es que nada volverá ser igual. Dentro de unos años, quizás no demasiados, cambiará nuestra economía e incluso nuestra vida cotidiana empujada por las aplicaciones del universo microscópico regido por la física cuántica y las leyes que la gobiernan, en la que cambian las propiedades de lo que conocemos. Es lo que impulsará una computación con una capacidad de cálculo que permitirá resolver problemas ahora irresolubles en todos los ámbitos, desde la medicina a la industria; la que proporcionará sensores que proporcionarán diagnósticos médicos avanzados más fiables, rápidos y eficaces o que posibilitarán la navegación sin utilizar GPS, y la que ofrecerá comunicaciones seguras absolutamente inviolables.
Galicia no solo no es ajena a esta carrera, de la que también depende la soberanía tecnológica de Europa, sino que lleva años preparándose para convertirse en protagonista. Pero, ¿es Galicia una potencia cuántica? Para responder a este pregunta La Voz de Galicia, en colaboración con Telefónica, organizó en el Museo Santiago Rey Fernández-Latorre un debate moderado por Xosé Luís Vilela, director de la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, en el que participaron Román Rodríguez, conselleiro de Educación, Ciencia Universidades e Formación Profesional, y Manuel Ángel Alonso, director del Territorio Norte de Telefónica España, compañía adjudicataria del nuevo ordenador cuántico que se instalará en el Cesga adscrito a la factoría europea de inteligencia artificial que se habilitará en Santiago.
«Depende», respondió Alonso, aunque desde «a humildade e capacidade de traballo» de los gallegos entiende que «non estamos moi lonxe da vangarda». Román Rodríguez, desde la prudencia, mantiene los interrogantes «para non ofender», pero entiende que «estamos na vangarda» y, sobre todo, «sabemos onde estamos e sabemos onde queremos ir».
«A decisión de apostar por Galicia foi de Galicia. Foi a que decidiu investir cartos dos galegos para facer infraestruturas que noutros sitios non hai»
La semilla para responder al desafío se plantó hace años, en 1993, con la creación del Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga), que ahora aloja el ordenador cuántico experimental de mayor capacidad del sur de Europa y que contará con otro que fue adjudicado a Telefónica. Las infraestructuras se están habilitando, pero a ello hay que sumar un ecosistema en el que están implicados investigadores de las tres universidades que son referentes en Europa, centros tecnológicos y empresas. «Galicia foi a que decidiu investir os cartos dos galegos para poder dotar aos científicos e ao emprendemento con unhas infraestruturas que noutros sitios non teñen», valoró Alonso, quien también destacó que «aquí temos xente de referencia a nivel mundial nos ámbitos da cuántica».
Existen, por tanto, mimbres suficientes como para no perder el tren. «En Galicia e España sempre perdemos moitos tres no ámbito da innovación, pero agora si temos a capacidade de subirnos a ese vagón». La comunidad está bien posicionada para que la cuántica guíe la economía del futuro con empleos de calidad y creación de riqueza. Hay talento, infraestructuras y el apoyo de la administración, pero en esta cuadratura hay una pata que flaquea: la inversión privada, algo en lo que insistió de forma reiterada el conselleiro. «Aínda que nun marco xeral estamos ben posicionados ?dice—, fáltanos financiamento privado para poder desenvolver moitos proxectos que poidan situarnos no mercado, xerar negocio e servir para que moitos mozos que saen das universidades poidan empregarse nesta economía de futuro».
«Necesitamos capital privado que vexa neste ámbito un nicho de negocio»
Telefónica, en cambio, no ha dudado por apostar por la comunidad. Y lo hace, precisamente, por todo el caldo de cultivo que se ha creado y que ayudará a Europa «a ter a capacidade de crear tecnoloxías que nos permitan manter a independencia e a soberanía», asegura Alonso, quien entiende que el apoyo a la cuántica es estratégico, al margen de que aún tardará en rentabilizarse. «O retorno que temos agora é o do coñecemento, porque non hai tantas empresas europeas que poidan acumular tanto coñecemento no ámbito das tecnoloxías cuánticas. E apostamos por elas por unha cuestión de responsabilidade e porque vai ser un ámbito que vai reverter en negocio no futuro».
De la red de comunicaciones «máis segura do mundo» a la factoría de IA
Que el ecosistema cuántico creado en Galicia tiene potencial para situarse en la vanguardia es algo que acreditan más los hechos más que las palabras. Dos ejemplos recientes así lo atestiguan: la creación de la línea de comunicación cuántica más larga de Europa «e a máis segura do mundo», que une en 150 kilómetros de recorrido el Cesga de Santiago con la sede de atlanTTic en Vigo, y la concesión por parte de la Unión Europea de una fábrica de inteligencia artificial en Compostela, la única especializada en salud. «Aínda que nos falta moito, temos que sentir orgullo como país do que imos construíndo», aseguró en el debate el conselleiro Román Rodríguez.
Sobre el primer ejemplo, el representante de Telefónica, Manuel Ángel Alonso, valoró que iniciativas como esta, por las que también apostó la compañía de forma pionera, «vannos permitir ter comunicacións moito máis seguras das que hoxe temos. Imos saber si alguén intenta roubarnos a comunicación e interceptar a intromisión».
Sobre la factoría de IA, Román Rodríguez destacó que la concesión del proyecto por parte de Europa «non foi casualidade», sino un «traballo de anos» y desveló que entre la ampliación del Cesga y la creación de la fábrica se invertirán en torno a 140 millones de euros. Otra iniciativa puntera es Xenoma Galicia, inviable sin la supercomputación del Cesga.