Hollywood, en pie de guerra contra la inteligencia artificial china Seedance 2.0

Paulino Vilasoa Boo
P. VILASOA REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Jon Nieve y Daenerys, juntos y felices en otra versión de «Juego de tronos»
Jon Nieve y Daenerys, juntos y felices en otra versión de «Juego de tronos» Seedance

Los grandes estudios hacen un frente común contra la IA generativa china, tras la proliferación de vídeos hiperrealistas con personajes con derechos de autor

19 feb 2026 . Actualizado a las 18:32 h.

«A Hollywood se le acabó el chollo». Esta fue la reacción más repetida en redes a la hora de valorar las piezas audiovisuales generadas por la inteligencia artificial china Seedance 2.0. La frase, habitual cada vez que sale cada nueva versión de las IA generativas, sigue siendo una exageración fatalista, pero, en esta ocasión, a la industria del cine le ha escocido como nunca. Porque el realismo de las escenas creadas en cuestión de segundos por la herramienta de ByteDance —matriz de TikTok— invita a la preocupación. Su calidad cinematográfica, coherencia entre planos, naturalidad en las expresiones y reacciones de actores y personajes y audio perfectamente sincronizado con la imagen han levantado ampollas, porque difícilmente pueden distinguirse ya de rodajes con actores reales, a diferencia de los modelos de IA previos. Pero el problema es mayor porque, por el camino, han ignorado por completo los derechos de autor de las grandes productoras.

Todo se precipitó con un vídeo hiperrealista que mostraba a Brad Pitt y Tom Cruise enzarzados en una pelea en lo alto de un edificio, en una escena indistinguible de un verdadero rodaje con los dos actores. Ahí se abrió la veda. Las redes empezaron a llenarse de reinterpretaciones de momentos icónicos de Star Wars o Avengers, los finales alternativos que los fans de Stranger Things o Juego de tronos habían soñado o crossovers entre personajes de diferentes universos, como Bola del dragón, Doraemon, Transformers o Godzilla.

Ante esta vulneración flagrante, los grandes estudios y plataformas de streaming reaccionaron con rapidez y dureza, amenazando con acciones legales inmediatas si no se bloqueaba el uso de sus propiedades intelectuales.

La Motion Picture Association (MPA), que agrupa a todos los gigantes del audiovisual, publicó el mismo día del lanzamiento de la herramienta una declaración institucional contundente: «En un solo día, Seedance 2.0 ha incurrido en un uso no autorizado masivo de obras protegidas por derechos de autor estadounidenses y debe cesar inmediatamente esta actividad infractora».

Disney, que precisamente había firmado en diciembre un acuerdo exclusivo con OpenAI para usar sus personajes en la IA Sora, fue la primera en mover ficha a modo individual, al enviar a ByteDance una carta de cese y desistimiento, acusándola de tratar sus personajes como «clip art de dominio público».

El resto no tardó en unirse. Al día siguiente, Paramount Skydance denunció imitaciones de South Park, El padrino o Dora la exploradora y otras franquicias; y Warner Bros. Discovery les escribió una dura carta, que sonaba casi personal, por el uso a la vista de todos de Batman o Superman.

Netflix se sumó poco más tarde a la ofensiva a título individual con otra carta de cese y desistimiento refiriéndose a vídeos que recreaban escenas de Los Bridgerton, Stranger Things, Las guerreras k-pop o El juego del calamar. «Esperamos su respuesta en un plazo de tres días hábiles», indicó en la misiva en la que detallaban acciones necesarias de cara «a evitar un litigio inmediato». La última en unirse ha sido Sony Pictures, para denunciar la «implementación tardía y a medias de salvaguardas» tras detectar ejemplos de Breaking Bad o las películas del universo Spiderman.

ByteDance ha respondido con comprensión a las quejas de los grandes, presentándolo como un desafortunado malentendido y prometiendo filtros que bloqueen el uso de marcas registradas o rostros de actores. Pero, de paso, ya se ha garantizado una publicidad formidable sobre el verdadero potencial de su nueva tecnología, la más avanzada del momento.