Qué es la toxina cereulida que ha provocado la hospitalización de cinco bebés: síntomas, gravedad y consejos

Juanma Mallo AGENCIAS / COLPISA

SOCIEDAD

Imagen de archivo de leche de fórmula infantil
Imagen de archivo de leche de fórmula infantil Bymuratdeniz

Los menores fueron ingresados en España por la supuesta ingestión de leche de fórmula contaminada con la toxina cereulida

10 feb 2026 . Actualizado a las 13:12 h.

El ingreso de cinco bebés en España por vómitos y problemas gastrointestinales, con tres más afectados sin requerir hospitalización, ha puesto en el punto de mira a varias marcas de leche de fórmula infantil. Los lactantes habían consumido estos productos y se investiga si estaban contaminados con la toxina cereulida, producida por la bacteria Bacillus cereus. En toda Europa, según el boletín de alertas del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC), 60 menores han resultado afectados. Aquí, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha emitido varias alertas que han aumentado la preocupación entre los padres y las madres. Además, se ha procedido a la retirada de varias marcas. Pero, ¿qué es esta toxina? ¿Qué síntomas provoca en los pequeños afectados? ¿Es grave? Al parecer, según informa la Organización de Consumidores y Usuarios (UCO), el origen del problema es el aceite del ácido araquidónico (un suplemento de omega-6 ARA que ayuda al desarrollo del sistema nervioso) que se añade a las leches de fórmula infantil.

¿Qué es la toxina cereulida y qué la provoca?

La cereulida está producida por Bacillus cereus (B. cereus). La AESAN explica que es una bacteria Gram-positiva «con forma de bacilo, aerobia y anaerobia facultativa y que se caracteriza por su capacidad de formar esporas resistentes al calor. Aunque existen numerosas especies conocidas en el género Bacillus, la que se asocia con mayor frecuencia con enfermedades humanas es B. cereus, responsable de dos tipos de enfermedades alimentarias asociadas con la ingestión de células vegetativas, esporas o toxinas producidas por la bacteria».

¿Qué enfermedades provoca?

Su ingestión puede causar una intoxicación alimentaria que provoca diarrea, vómitos y dolor abdominal. Hay dos tipos de enfermedad: intoxicación emética y toxiinfección gastrointestinal. En el primer caso, se producen náuseas intensas, vómitos, dolor abdominal y, a veces, diarrea. El tiempo de aparición es corto, entre 30 minutos y 6 horas tras el consumo del alimento contaminado.

Si se produce una toxiinfección gastrointestinal los síntomas que cursa son diarrea acuosa, dolor abdominal y, ocasionalmente, náuseas. El tiempo de aparición oscila entre las 6 y15 horas tras la ingestión del alimento.

¿Es grave?

En principio, no se trata de un episodio grave, pero los sanitarios recomiendan tener especial cuidado con los más pequeños, los menores de seis meses. La AESAN explica que «la enfermedad se resuelve sin complicaciones en personas sanas y dura aproximadamente 24 horas, pero en ocasiones puede persistir varios días». Puede provocar deshidratación y una de las señales de este fenómeno es que el bebé no orine. En ese caso, habría que monitorizar al pequeño con mayor regularidad y podría ser necesario la aportación de sueros, siempre bajo la supervisión de un sanitario.

Precauciones para preparar los biberones a los lactantes

Como ocurre con otras enfermedades, es fundamental una correcta higiene de las manos: hay que emplear agua y jabón para lavarse antes de preparar y dar los biberones al bebé.

Además, la AESAN explica que se debe «utilizar cuando sea posible fórmulas líquidas, listas para el consumo, especialmente en bebés menores de 3 meses, nacidos prematuros o inmunodeprimidos. Las fórmulas líquidas para bebés se venden ya esterilizadas por el fabricante».

En caso de utilizar fórmula en polvo, hay que seguir una serie de recomendaciones: seguir cuidadosamente las instrucciones de las etiquetas y usar recipientes limpios y esterilizados; hervir un volumen suficiente de agua y dejarla enfriar unos minutos; reconstituir la fórmula añadiendo el polvo al agua (que debe estar a unos 70ºC); preparar el biberón para cada toma y utilizarlo recién preparado. En caso de no ser posible, se deberá utilizar antes de 2 horas desde su preparación.