El hallazgo imposible según la física: Descubren una onda de choque gigante alrededor de una estrella muerta
SOCIEDAD
«Encontramos algo nunca visto y totalmente inesperado», asegura uno de los astrónomos que participó en la detección realizada por un telescopio del Observatorio Europeo Austral
12 ene 2026 . Actualizado a las 19:05 h.Es un fenómeno que no debería existir. Al menos no por las leyes de la astrofísica. Pero es lo que acaba de observar un equipo internacional de astrónomos que ha detectado una espectacular onda de proa -una onda de choque en forma de arco, similar a la que forma la proa de un barco al navegar)- alrededor de la estrella RXJ0528+2838, una enana blanca situada a 730 años luz de la Tierra. El hallazgo fue posible gracias al Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral, en Chile.
Lo que ha dejado perpleja a la comunidad científica no es la belleza de la estructura, sino el hecho de que esta estrella muerta carece de los mecanismos conocidos para generarla. Normalmente, estas ondas surgen del material expulsado por discos de gas y polvo que rodean a las estrellas. Sin embargo, este sistema binario no tiene disco, lo que convierte el origen de su potente emisión de material en un enigma total.
Este descubrimiento, tan enigmático como impresionante, desafía nuestra comprensión de cómo interactúan con su entorno las estrellas muertas.
«Encontramos algo nunca visto antes y, más importante aún, totalmente inesperado», declara Simone Scaringi, profesor asociado en la Universidad de Durham (Reino Unido), y coautor principal del estudio publicado hoy en Nature Astronomy. «Nuestras observaciones revelan una potente emisión (outflow) que, según nuestra comprensión actual, no debería estar ahí», indica Krystian Ilkiewicz, investigador postdoctoral en el Centro Astronómico Nicolao Copérnico en Varsovia (Polonia), y coautor del estudio. Outflow es el término inglés que usa la comunidad astronómica para describir el material que se expulsa de los objetos celestes.
La enana blanca, que es el núcleo residual de una estrella similar al Sol ya fallecida, orbita junto a una compañera activa de la cual roba material. En la mayoría de estos sistemas, el gas robado forma un disco de acreción antes de caer en la enana blanca, generando en el proceso chorros de materia hacia el espacio. Pero en RXJ0528+2838, los datos del instrumento MUSE confirman que no existe tal disco.
En su lugar, un fuerte campo magnético parece canalizar el material directamente hacia la superficie de la estrella muerta. El problema es que, según los cálculos de los investigadores de las universidades de Durham y Varsovia, el magnetismo por sí solo no explica cómo este «motor misterioso» ha podido mantener una expulsión de material tan potente y constante durante al menos 1.000 años.
Este hallazgo cuestiona la imagen estándar que tenemos sobre cómo se mueve la materia en los sistemas binarios extremos. Los científicos sospechan que existe una fuente de energía oculta que aún no se ha logrado identificar. Para resolver este rompecabezas, los astrónomos ya miran hacia el futuro: el próximo Extremely Large Telescope (ELT) de ESO, actualmente en construcción, será clave para cartografiar sistemas similares más tenues y descubrir qué es lo que realmente alimenta estas espectaculares nebulosas en estrellas que, en teoría, deberían estar tranquilas y en silencio.
«Nuestro hallazgo muestra que, incluso sin un disco, estos sistemas pueden generar potentes emisiones, revelando un mecanismo que aún no entendemos. Este descubrimiento desafía la imagen estándar de cómo la materia se mueve e interactúa en estos sistemas binarios extremos», corrobora Ilkiewicz.