El príncipe Guillermo y Kate Middleton se enfrentan a su primer conflicto vecinal tras su mudanza a Forest Lodge

LA VOZ REDACCIÓN

SOCIEDAD

Unos obreros instalando las vallas de seguridad de Forest Lodge en las semanas previas a la mudanza de Guillermo.
Unos obreros instalando las vallas de seguridad de Forest Lodge en las semanas previas a la mudanza de Guillermo. Jonathan Brady | Reuters

Los residentes de la zona de Windsor a la que se mudaron en noviembre los príncipes de Gales denuncian haber perdido acceso a una zona de parque público debido al cordón de seguridad de 10 kilómetros

30 dic 2025 . Actualizado a las 19:48 h.

En noviembre, el príncipe Guillermo, Kate Middleton y sus tres hijos abandonaron Adelaide Cottage, donde habían vivido desde el 2022, para mudarse a una nueva residencia fija en Forest Lodge, una casa con más de 300 años de antigüedad también situada en la finca Windsor Great Park. Un cambio de vivienda que ha venido acompañada de una serie de medidas para garantizar la seguridad de la pareja que ya los ha hecho tener que enfrentarse a su primer conflicto vecinal con los residentes de la zona, obligados a tener que cambiar sus rutinas de la noche a la mañana.

Según denuncian los vecinos en declaraciones recogidas por el Daily Mail, tras instalarse en la propiedad de ocho habitaciones, los príncipes de Gales han establecido una zona de exclusión de unos 10 kilómetros, con una valla equipada con múltiples cámaras de seguridad y señales que prohíben la entrada. Los residentes del vecindario se han declarado profundamente disgustados por las medidas, que tildan de excesivas, y aseguran que han sido obligados a aceptarlas sin posibilidad de réplica o negociación. «Entendemos que necesitan privacidad, pero lo que han hecho es una pena. Estamos destruidos», afirma uno de los habitantes de la zona. 

Con todo ello, también se han visto privados de una gran zona de bosque y campo que algunos vecinos habían podido disfrutar durante todo este tiempo para actividades al aire libre, caminatas o paseos con sus mascotas. Se trata de un área a la que aquellos lugareños que vivían en un radio de kilómetro y medio podían acceder pagando una cuota de 60 libras (unos 68 euros al cambio), pero que a partir de ahora ya no podrán. «Habría sido lo suyo que al menos nos mandaran una botella de vino o cualquier cosa para disculparse», dice uno de los que disfrutaba de ese privilegio.

«Llevamos 20 años viviendo aquí, es un sitio precioso», destaca otro vecino, que lamenta que los príncipes de Gales «no van a cambiar de opinión» a pesar de las quejas del vecindario.

La nueva vida en Forest Lodge

La vivienda a la que se han mudado hace solo un mes Guillermo y Kate Middleton con sus hijos está, al igual que su anterior residencia de Adelaide Cottage, en Windsor, en el condado de Berkshire, aunque en un terreno diferente, y rodeada de bosque, una de las razones que llevó a la familia a marcharse de Londres. «Nos mudamos para tener más espacio verde. Está lo bastante cerca de la ciudad, pero no demasiado», dijo Kate en marzo.

Además, este nuevo alojamiento cumple con otras funciones, ya que es más amplio y pasa de las cuatro habitaciones de Adelaide Cottage a ocho; tiene más privacidad, permitiendo una mejor gestión de la seguridad del heredero y de su familia; y mejor representatividad, ya que se trata de una mansión georgiana con un entorno más adecuado para la posición institucional de sus moradores, con seis cuartos de baño, estanque, amplios jardines y pista de tenis.

El cambio también ha acercado al heredero a su padre. Apenas seis kilómetros separan Forest Lodge del castillo de Windsor, convertido en el epicentro de la monarquía británica desde que comenzaron las obras de acondicionamiento del Palacio de Buckingham.

En este sentido, cabe recordar que el rey Carlos III ha expresado su deseo de seguir viviendo en Clarence House y todo apunta a que el príncipe Guillermo también quiere que su nuevo hogar se convierta en «el definitivo», incluso después de su futuro ascenso al trono.

Antes de su traslado, los duques de Cambridge han acometido una renovación de la finca, que llevaba sin mejoras desde 2001. Ha sido la propia Kate la encargada de supervisar los detalles para terminar lo antes posible las obras, de 1,7 millones de euros, financiados por los príncipes de Gales. Y finalmente lo han conseguido, por lo que la familia ha podido adelantar la mudanza.

A pesar de que la nueva residencia dobla a la anterior en el número de habitaciones, se espera que la pareja real y sus hijos sigan viviendo sin servicio interno. La niñera, la española María Turrión Borrallo —que acaba de ser condecorada con la Medalla Real Victoriana de plata por el rey Carlos III—, y el resto del personal ocuparán otras propiedades de la finca. La mudanza no ha estado exenta de polémica. Forest Lodge está a solo kilómetro y medio de Royal Lodge, donde todavía vive Andrés, despojado de su título de príncipe. Está previsto que el exduque de York abandone la mansión el año que viene.