Miriam Rodríguez: «Cuando me veo en mi edición, me doy ternura y pienso: "¡Pobriña!"»
SOCIEDAD
La gallega se ha puesto esta edición a los mandos de «Conexión OT», que cosecha un gran éxito de audiencia. Reconoce que tuvo reparos a la hora de aceptar: «Tenía miedo por la respuesta del público, pero fue muchísimo más positiva de lo que esperaba»
29 nov 2025 . Actualizado a las 16:29 h.Miriam Rodríguez (Pontedeume, 1996) ha cerrado el círculo. La cantante gallega fue concursante de OT 17, donde quedó tercera, y ahora ha regresado al formato desde el otro lado de las cámaras, como conductora de Conexión OT, en Prime Video. Los números la respaldan. El magacín diario se he coronado como el programa de entretenimiento más visto en plataformas en octubre, según un informe de Dos30', por delante de las propias galas de OT 2025 e incluso de La revuelta, en RTVE Play. Y eso que incluso ella misma tenía sus inquietudes al aceptar el encargo de regresar a un lugar donde todavía quedaban ciertas heridas por cerrar.
—Precisamente estáis Chenoa y tú presentando, que en vuestras fuisteis objeto de un intenso juicio por parte del público. Pero el tiempo lo diluye todo, porque cuando te anunciaron, la aclamación por parte de los fans fue unánime. ¿Cómo lo viviste?
—Pues siento agradecimiento. No te voy a mentir, tenía miedo e incertidumbre. Primero, ante la respuesta del público por que yo volviese, y segundo, por un trabajo para el que no sabía si estaba preparada a nivel profesional o psicológico. Por eso agradecí mucho la respuesta del público, el cariño y la acogida. Para mí era fundamental. Cuando fui concursante, pasó lo que pasó en redes, aunque ya en aquel momento la cosa dio la vuelta, y acabé consiguiendo un tercer puesto. Luego, al salir, fui viendo que progresivamente recibía más cariño del público, así que parte de mí ya estaba menos preocupada. Pero aun así fue muy sorprendente, porque el recibimiento fue muchísimo más positivo de lo que me esperaba. Tanto, que puedo mirar las redes sin miedo, porque si hay alguna crítica sé que va a ser constructiva.
—Has dicho en alguna ocasión, y lo dijo también Cepeda en su visita reciente a la academia, que, viéndolo con la perspectiva del tiempo, habríais disfrutado más de todo.
—Si miro atrás y me veo en mi edición, ahora ya me doy ternura. Digo: «Pobriña». A lo largo de todos estos años me tuve que reconciliar con esa Miriam concursante del 2017, y ahora no lo viviría así. Entraría sin tanta presión, sin estar tan condicionada por el exterior, por las expectativas o por el orgullo que quería que sintiesen mi familia y mis amigos al verme ahí. Me condicionó mucho, porque quería disfrutar lo justo y lo necesario y centrarme. Estaba muy focalizada en aprovechar la experiencia. Ahora, sabiendo lo que sé, lo viviría de forma mucho más despreocupada y aprovechando de otra manera. Y sin sufrir tanto, porque yo lo sufrí mucho. Eso también hizo que en el programa pudiese dar una imagen menos de reality, demasiado centrada en la parte musical. Agradezco volver a este programa para poder mostrarme como la Miriam despreocupada y cercana que soy.
—Hace poco, Aitana decía que no era capaz de cantar en el escenario de «OT», que aún le quedaba algún trauma. No sé si has tenido una sensación así en cierta forma o has cerrado muchas de las heridas.
—Creo que tengo muchas cerradas y muchos traumas curados, pero hay algo que emocionalmente te llega a desequilibrar siempre. Por eso entiendo perfectamente la sensación de Aitana, porque emocionalmente todos sentimos el mismo respeto y el mismo miedo, entre comillas, a este escenario. A pesar de que es una artista que con la cantidad de escenarios que lleva está perfectamente preparada para reconciliarse y reencontrarse con este escenario, como ya ha hecho en otra ocasión.
—Fuisteis la primera generación de «Operación Triunfo» con Twitter, sin ser conscientes de la que se estaba liando fuera. Alfred dijo hace unos días que «OT1» y «OT 2017» fueron los que marcaron el comportamiento posterior de los siguientes concursantes. ¿Notas ese cambio en la naturalidad?
—Creo que es algo inevitable. Cuando existe un precedente cercano, con ediciones como la de 2023, que es la más cercana a ellos, el comportamiento se condiciona por la imagen precedente. No es beneficioso para ellos, porque les puede generar cierta frustración por sus expectativas. Nosotros sí que veníamos de muchos años sin precedentes, OT1 estaba muy lejano, y por eso teníamos ese punto más ingenuo. Las cosas ocurrían de manera genuina. Éramos muy inocentes en ese sentido.
—De hecho, se ha dejado oxigenar el formato, con un año de parón. ¿Sería conveniente esperar más?
—Pues no lo sé, la verdad. Lo que sí creo que es beneficioso tanto para la edición, para los chavales y chavalas que entran, como para el formato, es dejar que respiren. Que a esas 16 personas se les dé tiempo, y que no se sobresature la industria musical de 16 personas cada año. Necesitan tener tiempo para ver que tienen un espacio, por pequeño que sea. No es un factor determinante para que no funcione, porque la siguiente a la nuestra sí funcionó, pero puede ser beneficioso el dejar un poquito más de tiempo. Los concursantes que entran no tienen la culpa. Entran ahí con un sueño.
—No sé si ahora te dan cierta envidia sana o al contrario, que ves que caen en los mismos errores que caísteis vosotros.
—Ahora que lo vivo trabajando aquí, estoy muy familiarizada con ellos, porque los conozco a todos, y no tengo el efecto público, sino el de una persona de estar conviviendo diariamente dentro del programa. Por un lado tuve que hacer un trabajo de reconciliarme, de cerrar muchas cosas para poder estar aquí. Por otro, les veo muy de cerca. Es muy distinto a verlos por una pantalla de televisión o en redes, donde muchas veces se ven clips a los que le faltan contexto y no permiten ver del todo a la persona.
—Tuviste una clase de composición con los chicos, que entiendo que también ayuda a la hora de entrenar la creatividad para componer. ¿Te animarías a colaborar con alguno?
—Pues es que todos son buenísimos. En el trabajo que hicimos, que se basaba en una imagen y una rueda de acordes comunes para todos, vi claramente cuando me enseñaron sus ocho estribillos cómo cada uno de ellos tenía una identidad propia. Me emocioné mucho, porque vi la propuesta personal que tiene cada uno de ellos. Por supuesto que estaría encantada de colaborar con alguno de ellos porque creo que todos tienen muchísimo potencial artístico y a nivel vocal son buenísimos.
—Tinho acaba de cantar «Tempestades de Sal», de Sés, una canción que tú cantaste en el sofá de la academia. Y él, al mismo tiempo, cantó hace poco en el sofá una canción tuya. ¿Cómo se siente ese juego de espejos, el de ser ahora tú la artista de referencia?
—Pues es algo que aún no me acabo de creer. Porque si pienso ocho años atrás y me veo en ese sofá tocando Tempestades de Sal y hace dos semanas veo a Tinho tocando Me encantó estar equivocada, es algo superchocante y emocionante, por supuesto. Es que es surrealista.
—Esa Miriam niña de Pontedeume, ¿qué estaría pensando ahora al verte presentando OT?
—Te lo digo de verdad, a veces creo que esto no está pasando. Porque es muy heavy para mí pensar que una niña de tres años o cuatro años, cuyo sueño era estar en este programa, está trabajando veintipico años después aquí habiendo sido antes concursante. Lo pensaba hace unos días, al comparar mis fotos en clases de Capdevila, o los clases de micros con Noemí Galera y con Manu, con mis fotos de ahora con ellos mismos como una miembro más del equipo. Las vueltas que da la vida. Pienso que quizás la vida tenía esto preparado para mí. Que de algún modo existía esta conexión y se sabía que esto iba a ocurrir así. Es cierto es que uno tiene que ir abriendo las puertas para llegar, pero a veces parece que también hay una parte del destino.
—En la edición pasada, fuiste de visita a la academia, y diste una charla muy viral. Hacías la metáfora de la ola, para decirles que iban a salir de ahí surfeando una ola en su mejor momento, pero que luego todo bajaba e incluso otras olas acababan ahogándote. ¿En qué parte de esa ola metafórica crees que estás ahora?
—Pues me encantaría responderte, pero no tengo ni idea. (Se ríe) Estuve mucho tiempo en la orilla, intentando sostenerme sobre la tabla, mientras las olas rompían contra mí para que me cayera. Así me sentí los últimos años intentando arrancar un proyecto independiente. También llegué a estar sumergida, pero he salido a flote. Y después, he ido cogiendo olitas que me han llegado. Noto que ahora estoy surfeando una de ellas, pero no sé cómo de grande es ni cuánto va a durar. Hay tanta incertidumbre que solo pido que el mar se quede mínimamente estable. No pido ninguna ola gigante como la de Nazaré, solo estar tranquila y poder navegar siempre sobre ese mar que para mí es la música, el arte y la industria en la que trabajo a nivel profesional.
—¿Y cuál es el futuro inmediato que ves ahora mismo?
—Llevo dos meses de parón en la música, porque trabajo para el programa prácticamente todos los días. Y cuando acabe, mi idea es tomarme unas pequeñas vacaciones, que me hacen falta. Pero hay cosas por el camino. Incluso antes de que termine OT lanzaremos algo que creo que al público y a mis fans les va a encantar. Después, mi idea es seguir con mi carrera musical. Tengo algunas cosas avanzadas, pero a la hora de lanzar un nuevo álbum no podría decir una fecha exacta. Un nuevo proyecto se merece el cariño, el trabajo y el tiempo suficientes. Me lo tomaré con la calma necesaria para trabajarlo y ponerle el lazo en el momento que crea conveniente. Pero por el camino haremos cositas, se lanzará música nueva, quizás algunas canciones y por supuesto me gustaría estar activa en verano para seguir tocando. Mi idea sería ir de gira en verano y participar en festivales.
—Y no sé si te planteas seguir con «OT» de cara a una siguiente edición o incluso en el claustro de profesores, que es algo que se ha rumoreado en redes.
—Hay muchos rumores, me parece a mí. (Se ríe) Creo que la pregunta es más bien si el programa se plantea seguir contando conmigo. Si me preguntas a mí simplemente si se diese la posibilidad y si me plantearan el poder volver, a día de hoy creo que te diría que sí, estaría encantada y agradecida. También depende mucho de la época y del momento en el que esté yo si eso llega a suceder. Pero la experiencia ha sido muy positiva, yo me me siento muy cuidada y muy respaldada. Y este proceso de cerrar el círculo me ha ayudado también a trabajar a mí misma muchas cosas personales. Si consideran mi figura profesional para volver a Conexión OT o incluso en acompañarles para talleres de composición. Se lo decía a Noemí, que me haya dado la oportunidad de poder desarrollar esa faceta artística dentro del programa me hace muy feliz.