Aunque ha rebajado su fuerza a categoría 3, el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. pronostica que volverá a fortalecerse en las próximas horas. «Se esperan oleajes y corrientes submarinas mortales en todas las playas de la costa este»
19 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.En Bahamas no deberían bajar la guardia, porque aunque Erin —la tormenta tropical formada en el Atlántico convertida ya en el primer huracán de la temporada— haya rebajado su fuerza a categoría 3, el Centro Nacional de Huracanes de EE.UU. pronostica que volverá a fortalecerse durante las próximas 48 horas, manteniéndose como un sistema peligroso hasta mediados de semana. Su centro rozará hoy el sur del archipiélago caribeño y el este y noroeste de las Islas Turcas y Caicos, tras dejar a su paso por Cabo Verde fuertes lluvias e inundaciones que se cobraron la vida de al menos ocho personas.
En Puerto Rico, casi 155.000 personas se quedaron sin electricidad este domingo, consecuencia de las impetuosas precipitaciones y de vientos de unos 205 kilómetros por hora. Considerado un huracán mayor, se espera que genere grandes olas oceánicas durante varios días, que podrían provocar corrientes de resaca peligrosas y erosión costera en algunas zonas de las Antillas Mayores, las Bermudas y, probablemente, la costa atlántica de América del Norte. «Se esperan oleajes y corrientes submarinas mortales en todas las playas de la costa este de EE.UU. a partir del lunes, que se alargarán la mayor parte de la próxima semana», advertía este fin de semana la citada autoridad.
El condado de Dare, en Carolina del Norte, ha declarado la emergencia y ordenado la evacuación de la isla de Hatteras, en los Outer Banks, una delgada lengua de tierra de baja altitud que se adentra en el Atlántico. El viento y el mar encabritado podrían llegar a destruir partes de la carretera que perfila este territorio. «La intensidad está fluctuando. En cualquier caso, es un huracán peligroso», insisten las autoridades.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, sigla en inglés) ya ha advertido de que esta será una temporada con más tormentas de lo habitual. Calculan por encima de 18, cuando lo «normal» es que entre junio y noviembre se registren unos 14 fenómenos con nombre. El calentamiento global hace que la atmósfera retenga cada vez más vapor de agua y eleva las temperaturas oceánicas, combustible para que los huracanes arrojen todavía más y más lluvia y se fortalezcan más rápidamente.