La calle que casi no existe

carlos lópez

SOCIEDAD

C. L.

La Rúa da Oliveira ostenta el peculiar récord de ser la calle más angosta de Santiago y una de las más estrechas de España, ofreciendo hasta un mínimo de 70 centímetros.

28 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La Rúa da Oliveira es tan estrecha que por ella no transitan ríos de gente, sino riachuelos, que desembocan en la Rúa Travesa. El cronista, conocedor de la calidad y abundancia de las viandas de los restaurantes santiagueses, deja el yantar para después de la visita a la calle, por miedo a ver aumentado su perímetro abdominal al punto de quedar encajonado como un buque en el Canal de Suez. El cronista gasta sombrero, y por la misma razón hoy no se ha puesto el de ala ancha. La rúa da Oliveira es la única calle donde en lugar de agorafobia, se siente claustrofobia. La única de Santiago en la que no llueve: solo llovizna, pues la lluvia no cabe.

El cronista, de camino, pasa por la Praza do Obradoiro, donde repara en un mimo haciendo la estatua. El mimo hace tan bien de estatua que se le posan las palomas. Un gaitero callejero pasa tocando y con una hilera de monedas siguiéndole, como ratones al flautista de Hamelín.

La Rúa da Oliveira es tan estrecha que hasta el aire ha de adelgazarse para pasar por ella, y parece diseñada expresamente para que paseen egipcios, los cuales, como de todos es sabido, caminan de perfil. Es paso recomendable para aquel que se haya excedido levemente en el consumo de bebidas espirituosas, pues su angostura, las paredes tan próximas, le proporcionan amparo a poco que se desvíe de la línea recta. Es de suponer que, en los pasacalles, los músicos la recorren en fila india, y tañen instrumentos pequeños como flautines y ocarinas. Y que los dueños de perros llevarán de la correa únicamente estilizados galgos italianos, schnauzer enanos y chihuahuas. Los niños juegan en el empedrado al fútbol con pelotas de ping pong. Adyacente a ella, se encuentra la Ruela de Sae se Podes, y el cronista enseguida cae en la cuenta de que se llama así porque carece de salida, y no porque se le haya dedicado a ningún eximio ciudadano o preeminente dama que se llamase Sae se Podes.