El róver Perseverance de la NASA ya está en Marte para buscar vida

El róver Perseverance llegó al cráter Jezero de Marte este 18 de febrero a las 20.55 UTC según lo previsto, informó la NASA, convirtiéndose en el quinto vehículo de exploración que la agencia espacial estadounidense coloca en la superficie del planeta rojo


redacción / la voz

Cuesta imaginar que una operación tan compleja como enviar una sonda a Marte pueda cumplir el horario de manera tan escrupulosa, pero así es. La sonda Perseverance no se ha retrasado ni un solo segundo. «La nave llegó siguiendo una trayectoria balística. Es decir, no llevaba motor, sino que se movía por inercia», explica el astrónomo Borja Tosar.

A las 20.48 horas entró en la atmósfera marciana y a las 21.55, tal y como estaba previsto, el róver Perseverance de la NASA se posó sobre la superficie del planeta rojo tras superar con éxito los famosos «siete minutos de terror». «El aterrizaje fue muy complejo porque en el momento en el que el aparato alcanzó la atmósfera su velocidad era de 20.000 kilómetros por hora y en apenas unos minutos tuvo que reducir hasta uno o dos kilómetros por hora. Para decelerar tanto en tan poco tiempo, la sonda incorporaba tres tecnologías. Una era el aerofrenado que se activó durante la entrada en la atmósfera. A continuación se desplegó un enorme paracaídas que logró frenar la sonda hasta unos cientos de kilómetros por hora» apunta Tosar.

La densidad de la atmósfera de Marte es un 1 % la de la Tierra, así que por sí solo el paracaídas era insuficiente. Por ello, fue necesario una tercera etapa en la que se activaron ocho cohetes que propulsaron la sonda hasta conseguir la velocidad deseada para soltar el róver. «El problema en ese preciso instante fue que esos cohetes podrían haber levantado una nube de polvo que hubiese dañado algunos instrumentos científicos. Para evitarlo, estaban las llamadas «grúas del cielo» que dejaron colgado el róver por unos cables que se cortaron en cuanto la sonda detectó que el robot había tocado el suelo», destaca Tosar. La NASA ha sumado un nuevo hito a su exitosa carrera aterrizando en Marte. Perseverance se ha convertido en el quinto róver en posarse sobre el suelo marciano tras el Sojourner, Spirit, Opportunity y Curiosity. 

Cráter Jezero

La zona del aterrizaje se encuentra en el cráter Jezero y no por casualidad. El lugar ha sido seleccionado porque reúne una serie de características muy interesantes para la ciencia. «Se trata de una zona de impacto de unos 49 kilómetros de diámetro y que resulta muy atractiva desde un punto de vista geológico y astrobiológico porque nos permitirá adentrarnos en el interior del cuerpo planetario. Además, hay evidencias de que en ese lugar ha habido escorrentías superficiales en el pasado y minerales relacionados con el agua», subraya Jesús Martínez-Frías, investigador del CSIC.

La misión de Perseverence es tan ambiciosa como su objetivo: encontrar restos de vida en Marte. Nunca antes la NASA ha desplegado tanta tecnología para responder a esta pregunta existencial. «Queremos hallar restos orgánicos relacionados con la vida. Por primera vez habrá un dron y un helicóptero acompañando al róver. Además, incorpora unos pequeños cilindros donde se van guardar unas muestras para que en el futuro puedan ser recogidas por otra misión diseñada para traerlas a la Tierra», sostiene Martínez-Frias, uno de los científicos españoles que ha participado de manera activa en el diseño del róver y en la instrumentación que lleva a bordo.

«Hay dos tecnologías con participación española muy importantes. Una es la estación meteorológica que reportará diariamente cuáles son las condiciones y los patrones que sigue el viento marciano. Y además, está el instrumento Supercam, del cual yo soy uno de los investigadores principales desde el Instituto de Geociencias. Lleva una cámara, dos láseres y cuatro espectrómetros para analizar rocas y tratar de detectar compuestos orgánicos y minerales relacionados con el agua. Analizando en profundidad un mineral es posible determinar las condiciones de presión, temperatura y el ambiente en el que se ha formado. De ahí que sea tanta relevante este aparato», reconoce.

Con la misión Perseverance ha comenzado una nueva era espacial y hoy es más posible que ayer conocer si hay o hubo otra vida en el vecindario cósmico.

Un gallego supervisa en la NASA el aterrizaje del Perseverance en Marte

e. v. pita

Fernando Abilleira, oriundo de las Rías Baixas, es subdirector del vuelo

Cuando Fernando Abilleira navegaba de niño con su abuelo en barca por aguas de Sanxenxo poco podía imaginar que su trabajo sería aterrizar sondas en los mares de Marte. El jueves 18 será una jornada de nervios para Fernando Abilleira (Madrid, 1977), oriundo de Pontevedra, e ingeniero aeroespacial de la NASA que trabaja en la Misión Mars 2020. Fue director de Diseño de Misión y Navegación de la sonda Perserverance y, actualmente, es el subdirector de Operaciones de Vuelo. Su cometido es posar el nuevo róver de la NASA en un cráter del planeta rojo. La llegada será retransmitida en directo por un canal de YouTube y en las redes sociales a las 19.15 horas.

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