A Rogelia oficialmente la enterraron hace 10 días y ayer apareció viva en Xove

m. a. sande corral VIVEIRO / LA VOZ

SOCIEDAD

cedida

Un error en la identificación hizo que notificaran por error la muerte por covid de una usuaria de la residencia a la familia de su compañera de habitación

30 abr 2022 . Actualizado a las 21:47 h.

Sucedió, aunque cueste creerlo. Tan sorprendente es la historia que al narrarla resulta difícil poner los tiempos verbales. Rogelia Blanco es una mujer de 85 años, usuaria de la residencia de mayores San Bartolomeu de Xove, en A Mariña; allí vivía —y vive de nuevo desde ayer— junto a su esposo Ramón, de 79 años. No tienen hijos. Semanas atrás Rogelia se vio afectada por el covid, su estado empeoró y fue trasladada a otra residencia a Ourense. Es el sistema habitual que están utilizando con los afectados por el brote en esta residencia mariñana, donde el virus se cobró al menos cinco víctimas.

El pasado día 13 notificaron su muerte a la familia y se celebró el funeral y el entierro el día 14 a mediodía en Illade, en el municipio de Xove; el féretro llegó ya sellado y el cadáver recibió sepultura en el mismo municipio donde residió durante muchos años el matrimonio. No se lo permitieron ver a la familia debido al virus. La sorpresa llegó este sábado por la mañana, cuando una ambulancia trasladó de nuevo a la residencia de Xove a Rogelia en perfectas condiciones, ya superado el coronavirus. En los papeles en realidad figuraba el nombre de otra usuaria de la residencia que también había sido trasladada a Ourense con covid; probablemente ahí esté la confusión y sea esa otra usuaria, Concepción, la que haya recibido sepultura (también vecina de Xove).

Rogelia y su marido, Ramón, en una estampa familiar hace años
Rogelia y su marido, Ramón, en una estampa familiar hace años

La sorpresa de la familia fue mayúscula; a la hora de escribir estas líneas aún estaban «en shock»; no han podido ver ni a Rogelia ni a Ramón, su esposo, porque no están permitidas las visitas al centro geriátrico de Xove debido al brote de coronavirus, que afecta en la residencia a 10 usuarios y a otras 10 trabajadoras. Según explica la familia de Rogelia, fue -al parecer- un médico de la residencia quien comunicó a Ramón que su esposa estaba viva, y que se hallaba de nuevo en el centro. «No lo creía; claro, estaba llorando desde el día 13 la muerte de su mujer», comentaba a La Voz un familiar. Mientras, Rogelia no era aún consciente de todo lo que había ocurrido; no se lo habían comunicado, no sabía que «había muerto y que, de hecho, la habían enterrado ya». Tal fue y es la confusión.

«Para nosotros la historia acabó bien al final pero, ¿cómo estará ahora la otra familia? No sabemos cómo se arreglará todo esto, estamos en shock todavía», explican a este diario familiares de Rogelia, mientras la anciana reposa tranquilamente en su habitación de la residencia mariñana.

Un error de identificación entre dos mujeres que tenían la misma habitación

La Fundación San Rosendo, a la que pertenece la residencia de Xove, lamenta profundamente lo sucedido y explica las razones que han llevado a este grave fallo, resultado del importante brote de covid que sufre la residencia.

El 29-D, con el acuerdo de las familias, fueron trasladados 11 usuarios positivos al centro Os Gozos, en Pereiro de Aguiar, como medida de aislamiento, ya que la fundación dispone ahí de instalaciones y personal especializado.

«Entre las personas mayores trasladadas se encontraban dos mujeres que tenían asignada la misma habitación. Un error de identificación durante el traslado de Xove a Pereiro de Aguiar propició que el pasado día 13 se certificase el fallecimiento de una de ellas, aunque equivocadamente se le asignó la identidad de su compañera», precisan desde la Fundación San Rosendo.

«La fundación lamenta profundamente el desafortunado incidente», añaden. Ya informaron a las familias y enviaron un escrito a los Juzgados de Ourense y Viveiro para advertir de los hechos e iniciar los trámites para repararlos. La fundación refuerza las medidas de control y subraya que es un hecho puntual entre 100 traslados.

Maximino Arias

«Si tengo que pagar por cambiar a mi hermana de nicho lo pago, por eso no discuto con nadie»

L. Ordóñez

Maximo Arias, el hermano de la mujer que falleció en Galicia y fue enterrada bajo la identidad de otra persona, recibió ya el aviso la mañana de este jueves de que la residencia donde ocurrió la confusión ha iniciado los trámites para la exhumación y será avisado antes del traslado del féretro.

La familia de la mujer que sigue viva pero cuyo nombre está en la lápida, Rogelia Blanco, señaló a La Voz de Asturias que no reclamará al asturiano los gastos del entierro que ellos abonaron cuando pensaron que su familiar había fallecido.

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