Una empresa gallega puede conservar 30 millones de dosis de la vacuna a 80 grados bajo cero

Almacena muestras biológicas en sus instalaciones de Santiago


santiago / la voz

¿Quién ha dicho que no hay capacidad para almacenar las vacunas contra el SARS-CoV-2 que se necesitan? Isabel Talegón, responsable de la empresa Biorepos, responde abriendo la puerta de seguridad de la gran sala blanca, inmaculada, de la nave del polígono de Costa Vella, en Santiago, que alberga once unidades de ultracongelación, además de una cámara congeladora, con capacidad para tres millones de dosis de la vacuna. Estas instalaciones forman parte de la red que las empresas gallegas Prosaga y Servicio Móvil y la vasca Bexen Medical pusieron en marcha hace un año, tras aliarse en Biorepos con el objetivo de liderar en España la conservación y custodia de muestras biológicas de uso clínico y para investigación, aplicando los más altos estándares de calidad, seguridad y trazabilidad.

Esta red está inicialmente formada por los biorrepositorios (almacenes de muestras biológicas) de Santiago, Madrid y Hernani, la localidad guipuzcoana sede de Bexen, que hace más de un lustro fue pionera en España al poner en marcha el primer centro privado. Entre los tres, Biorepos suma «de forma inmediata, una capacidad de conservación y almacenamiento de diez millones de vacunas, y podemos llegar a treinta millones», explica Isabel Talegón. Para ampliar la capacidad actual, ya tienen equipos y espacio disponible en sus instalaciones, más que suficiente para los diez millones de vacunas (veinte millones de dosis) de Pfizer y BioNTech que el ministro Salvador Illa anunció el martes que comprará España para inmunizar a diez millones de personas a principios del 2021.

El emergente sector biotecnológico gallego y los centros oficiales y equipos de investigación constituyen actualmente el grueso de la demanda de los servicios de Biorepos, que alberga muestras biológicas humanas, animales, incluso vegetales, a temperaturas de refrigeración, congelación, ultracongelación y criogenia.

Las once unidades de ultracongelación que muestra Isabel Talegón conservan su contenido actual de muestras biológicas a 80 grados bajo cero, la temperatura que requiere la multinacional farmacéutica para la conservación de su vacuna (entre 70 y 80), si bien Biorepos ofrece también servicios de criogenia de 196 grados bajo cero. Junto a las ultracongeladoras de la sede de Santiago, cada una de ellas con capacidad para aproximadamente 300.000 dosis de la vacuna, hay una cámara congeladora a 30 grados bajo cero.

Para garantizar que no se produzcan alteraciones de la cadena de frío en la conservación de las muestras biológicas -quizá, a corto plazo, también las vacunas contra el covid-19- las unidades de ultracongelación mantienen su temperatura exacta e invariable a 80 grados bajo cero mediante sistemas de monitorización de temperatura en tiempo real y con alarmas remotas.

Estas mismas condiciones térmicas tienen que mantenerse durante la distribución. Biorepos se encarga de gestionar el transporte de muestras biológicas, tanto en recogida como en entrega. En el caso de las vacunas, se haría mediante ultracongeladores portátiles, que realizan exactamente la misma función que los grandes equipos de almacenamiento y con alimentación eléctrica, en este caso en los vehículos de transporte.

El segundo sistema, el más frecuente en la actualidad por la tipología de los servicios demandados a Biorepos, consiste en el uso de cajas de porexpán y hielo seco, con sonda térmica para controlar el mantenimiento de la cadena de frío.

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