Las consultas telefónicas enfadan a los pacientes y los médicos las defienden

Facultativos de atención primaria reprochan al Sergas que no explique su labor

CENTRO DE SALUD AMBULATORIO FONTENLA MARISTANY
CENTRO DE SALUD AMBULATORIO FONTENLA MARISTANY

redacción / la voz

Carmiña, vecina del municipio pontevedrés de Rodeiro, que falleció a los 90 años, nunca necesitó que el médico le recetase pastillas para sentirse mejor. Le bastaba con cruzar la puerta de la consulta de su querido doctor de cabecera para que se aliviasen sus males. Parecía un milagro. Pero quizás no lo era tanto. El problema es que, con una pandemia de por medio, no es posible esa visión cuasi romántica de la sanidad pública. El Sergas aboca al ciudadano a la consulta telefónica y, solo si el médico de cabecera lo estima oportuno, se pasa a la atención presencial. ¿Cómo está encajando esa fórmula en un sitio avejentado como Galicia? No demasiado bien. Lo dicen voces autorizadas de atención primaria, facultativos que aseguran estar desbordados, y lo confiesan los pacientes. Los más jóvenes escupen el malestar en las redes sociales. Los más mayores, al parecer, callan. Pero en su silencio habitan a veces dolores que no comunican, males de los que no avisan, que en ocasiones desembocan en diagnósticos tardíos o empeoramientos de salud.

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Las consultas telefónicas enfadan a los pacientes y los médicos las defienden