Un estudio revela que en el Atlántico hay mucho más plástico de lo que se creía

Hallan partículas plásticas en órganos humanos donde nunca se habían visto


redacción / la voz

En una semana se han conocido importantes estudios científicos sobre el plástico que apuntan en la misma dirección. Se mire donde se mire, ahí está: aparece incluso en los lugares donde la comunidad científica no esperaba encontrarlo. Una de las investigaciones publicadas en la revista Nature Communications ha descubierto que el Atlántico contiene mucho más plástico del que se pensaba tras examinar los fondos marinos. «O que se facía ata o de agora en oceanografía era buscar microplásticos nas capas superficiais, pero estes investigadores exploraron as profundidades e atoparon que a densidade da contaminación é menor, pero a cantidade moito maior», reconoce Ricardo Beiras, investigador de contaminación marina en la Universidade de Vigo.

La cifra que manejan los científicos sobre la cantidad de plástico oculto oscila entre 12 y 21 millones de toneladas. «Anteriormente no podíamos equilibrar la masa de plástico flotante que observamos con la masa que creíamos que había entrado en el océano desde 1950. Esto se debe a que estudios anteriores no habían medido las concentraciones de partículas microplásticas invisibles debajo de la superficie del océano. Nuestra investigación es la primera en haber hecho esto en todo el Atlántico, desde el Reino Unido hasta las Malvinas», asegura Katsiaryna Pabortsava, investigadora del Centro Nacional de Oceanografía del Reino Unido y autora principal del artículo. «Si asumimos que la concentración de microplásticos que medimos a unos 200 metros de profundidad es representativa de la de la masa de agua hasta el fondo marino con una profundidad media de unos 3.000 metros entonces el Atlántico podría contener alrededor de 200 millones de toneladas de basura plástica en esta categoría limitada de tipo y tamaño de polímero. Esto es mucho más de lo que se cree que se ha suministrado», explica Richard Lampitt, coautor del trabajo.

Otra investigación liderada por científicos de la Universidad de Arizona ha presentado una nueva tecnología para detectar microplásticos en órganos humanos. «O raro sería non atopar fragmentos de plástico no noso organismo se estamos rodeados deles, comemos e bebemos deles e vestímonos con eles. A novidade deste estudo é que se atoparon en órganos onde nunca se atopan», apunta Beiras. Los diferentes análisis realizados en los tejidos humanos encontraron partículas plásticas en el pulmón, el hígado, el bazo y el riñón.

La ciencia todavía desconoce con detalle el impacto que los microplásticos pueden tener en la salud humana. «O máis importante que temos que ter en conta sobre esta cuestión é que a maioría dos plásticos habituais, o polietileno ou o polipropileno, son totalmente inocuos, non teñen nin a máis mínima toxicidade para ningún organismo. O verdadeiro problema reside na fabricación dos plásticos que necesitan unhas determinadas propiedades que non teñen. Os polímeros son fráxiles, non aguantan a luz, oxídanse. Para darlle as características que queremos, como resistencia ou flexibilidade, hai que engadirlle substancias químicas en cantidades moi grandes, entre un 10 e un 15 % do peso total, que poden ser tóxicos en exposicións prolongadas», advierte el investigador gallego.

Dice Beiras que el plástico en las rías gallegas no es la principal vía de contaminación en los humanos. «Non inxerimos a través dos alimentos do mar, senón por medio da gran cantidade de plástico que temos nas nosas casas e que desprende as partículas», concluye.

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