El coronavirus deja a 90.000 portugueses sin recursos para poder comer
SOCIEDAD
Lo que más preocupa ahora a las autoridades lusas es la cantidad de personas que se han quedado sin trabajo, sin ingresos y sin dinero para comprar comida
08 jun 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Las consecuencias económicas del covid-19 se dejan ver en Portugal, un país alabado por su gestión de la pandemia pero que se ha visto incapaz hasta ahora de dar apoyo a los miles de personas que han perdido sus empleos a causa del estancamiento económico. Los bancos de alimentos lusos se han visto desbordados por la demanda. 90.000 portugueses se han unido desde marzo, cuando la economía comenzó a paralizarse por el virus, a los 350.000 que diariamente hacen cola en la beneficencia para poder alimentarse. Y eso en un país con apenas once millones de habitantes.
Lo que más preocupa ahora a las autoridades lusas es la cantidad de personas que se han quedado sin trabajo, sin ingresos y sin dinero para comprar comida. Esta situación llevó hace unos días a la federación de Bancos de Alimentos de Portugal, presidida por Isabel Jonet, a realizar un llamamiento a los portugueses para que donasen un euro, a través de una llamada, por transferencia o por Mbway, para ayudar urgentemente a los nuevos pobres de esta crisis que no paran de crecer.
«La respuesta de los portugueses ha sido increíble, a pesar de las dificultades, en diez días, hemos recaudado más de un millón de euros, que convertiremos en comida para las 440.000 personas que apoyamos diariamente», confirma Isabel Jonet en la sede de Lisboa. «Esta crisis es mucho peor que la del 2011, cuando Portugal pidió el rescate, porque nadie contaba con esto y nos ha dejado indefensos, sin poder trabajar y confinados en casa, en un país tan dependiente del turismo como el nuestro», explica la presidenta de la Federación de los Bancos de Alimentos lusos.
Aluvión de voluntarios
Ante el gran aumento de pedidos de ayuda alimentaria, hace un mes, el banco de alimentos retó a los portugueses a dejar la comodidad y seguridad del confinamiento y hacerse voluntarios. La respuesta fue masiva. «Contamos con 1.300 nuevos voluntarios que nos ayudan en los 19 bancos de alimentos que tenemos en Portugal, es una gran alegría para nosotros», declara.
Sebastião Pereira, estudiante de 16 años, y Miguel Costa, músico, son dos de los nuevos voluntarios que atienden a La Voz, mientras controlan la mercancía que va para cada institución. Esperan en la puerta con sus furgonetas para recoger los alimentos. «Estoy sorprendido con la cantidad de personas a las que ayudamos diariamente», confiesa Sebastião, para quien «es fundamental ser solidarios con los que lo pasan peor ahora, porque mañana podemos ser nosotros», dice.
Miguel Costa confiesa que «en Portugal siempre ha habido muchas personas que pasan hambre pero ahora hay más, sobre todo nuevos pobres, como músicos y artistas, como yo, a los que se les ha cancelado todo por la pandemia».
A pocos metros de la entrada del almacén hay aparcadas cuatro furgonetas, que esperan su turno para recibir los alimentos que llevarán a sus instituciones. Es el caso de Bruno Ribeiro, de la Asociación Familia Global de Carnaxide, que atiende diariamente a 700 personas en un barrio social de Lisboa. «Si no llega a ser por esa comida, muchas familias de nuestro barrio pasarían hambre, cada día recibimos más peticiones de ayuda», dice, «estamos desbordados», explica.
Junto a ellos está la furgoneta de la Santa Casa da Misericordia de Azambuja, en el cinturón industrial de la capital lusa, muy castigado por la pandemia del coronavirus. «En Azambuja las personas lo están pasando realmente mal, no solo por los positivos del covid-19 sino por el hambre y la desesperación que no deja de crecer entre muchas familias», explican María João Horta y Paulo Silva, al mismo tiempo que meten las numerosas cajas de frescos que en pocos minutos llenaran totalmente el vehículo y aliviarán el día a decenas de portugueses.