Regresan las barras, pero el codo con codo tendrá que seguir esperando

Se habilitan los mostradores de los bares, con la obligación de mantener la distancia social


La normalidad parece, en estos momentos, inalcanzable para los hosteleros, que continúan reclamando una ampliación de la ocupación permitida para la última fase de la desescalada, pero, al menos, recuperarán a parte de sus clientes de barra. Las calles de vinos abren sus puertas. O, mejor, dicho, las dejan entreabiertas.

Según Orden SND/458/2020, de 30 de mayo publicada en el BOE y ratificada ayer en este punto, «se permite el consumo en barra siempre que se garantice el mantenimiento de la distancia de seguridad entre clientes o, en su caso, grupos de clientes, de dos metros. De este modo, se establece un régimen equivalente al permitido para el consumo en mesa, para el que se mantiene una distancia de dos metros entre mesas o agrupaciones de mesas. Asimismo, se permite que las terrazas al aire libre abran al setenta y cinco por ciento de su capacidad permitida. La ocupación máxima será de veinte personas por mesa o agrupación de mesas». La ocupación interior es de la mitad del aforo.

Todas estas directrices dependen ahora del criterio y las indicaciones que se establezcan desde la Xunta de Galicia, bajo la última palabra del gobierno central, que ha anunciado que el martes concretará la transferencia de competencias que ejecuta en esta materia en favor de las comunidades autónomas. A partir de este momento, la patronal tendrá como interlocutor al Ejecutivo autonómico.

Pablo Romay (Taberna de Daniel): «Hasta que no salga publicado en el BOE no sé cómo lo vamos a hacer»

Renunciar a la barra no entra en los planes de Pablo Romay, que, tras la jubilación de su padre, acaba de tomar las riendas de la Taberna de Daniel, fundada en 1978. El parón por la pandemia pilló en plena reforma a este veterano de la zona de los vinos de Lugo. En estos primeros días tras la reinauguración, Romay se muestra prudente: «Hasta que no tengamos claro lo que quiere decir lo escrito en el BOE, no sé cómo lo vamos a hacer».

En las arterias de la zona de los vinos que conectan con la Praza do Campo ?Rúa Nova, la Rúa Cruz y Bispo Basulto- pervive la esencia de la cunca de viño, que lleva aparejada en los bares la barra como eje vertebrador de la relación entre quien sirve el chato y quien se lo toma.

Ahora, que los hosteleros pueden recuperar el servicio para consumir de pie en el interior del local, el reto consiste en separar a la clientela, de manera que esta mantenga en todo momento la distancia de seguridad.

A la espera de madurar la normativa destinada a garantizar un riesgos mínimo de contagio, Romay ha elaborado unas etiquetas que repartirá a lo largo del mostrador. Los clientes deberán evitarlas y buscar el hueco libre, de manera que entre dos siempre quede un espacio vacío de dos metros.

«Abriré la barra sí o sí», afirma convencido, tras registrar en estos primeros días una afluencia «muy fuerte» y «muy diversa» en cuanto a edades. Por el día todavía echa en falta a funcionarios, comerciales y otros trabajadores de la zona que paraban a consumir algo en su establecimiento, pero es entre las nueve y las once de la noche «cuando más movimiento hay». En ese sentido, confía en que la barra «ayude» y por eso no prescindirá de ella.

«Este año, los meses de verano van a ser para el turista nacional»

A diferencia de otros bares de la zona, ubicados en tramos muy estrechos, la Taberna de Daniel cuenta justo con un ensanche suficiente para desplegar su terraza.

«Este año los meses de verano van a ser para el turista nacional», prevé, a diferencia de otros en los que llegaban «muchos franceses». Su famosa tapa de cocodrilo les aguarda.

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