Un proyecto del campus de Ourense probará la utilidad de drones de desinfección
SOCIEDAD
Higinio González, profesor de la Escola de Enxeñería Aeronáutica e do Espazo, será uno de los directores de la iniciativa
14 may 2020 . Actualizado a las 20:46 h.Un equipo de siete profesores e investigadores de la Universidade de Vigo trabajará durante los próximos seis meses en un proyecto de desinfección de espacios públicos mediante el uso de drones. La iniciativa, auspiciada desde la Escola de Enxeñería Aeronáutica de do Espazo (EEAE) del campus de Ourense, se presentó a una convocatoria de la Axencia Galega de Innovación (GAIN) hace un mes, y resultó una de las ocho escogidas entre 160 propuestas. Ahora, contarán con una dotación de 55.000 euros para llevar a cabo la suya.
Higinio González, profesor de la Escola de Enxeñería Aeronáutica, estará al frente de los trabajos de investigación, en los que también participa un segundo docente del centro, Fermín Navarro, y Joaquín Martínez, que imparte clases en la Escola de Enxeñaría de Minas del campus de Vigo. Además, contarán con otros cuatro compañeros en régimen de personal contratado: Luis Miguel González, Noelia Fariñas, Lorena Docasar y Alejandro Gómez.
Desde el campus de Ourense valoran la utilidad de los drones en espacios abiertos y expuestos a una gran afluencia de gente. «Con este estudio pretendemos probar la viabilidad de desinfectar parques infantiles o gradas de polideportivos. Ubicaciones que puedan reunir a un volumen elevado de personas y donde el proceso de desinfectar tal vez sería más productivo con un dron que con el personal que acude con la máquina de bombeo», explica Higinio González.
El patrón del proyecto, según González, encuentra equivalencias similares en países como Francia y China. «Hay evidencias de que allí se ha testado. Y creo que la Unidad Militar de Emergencias (UME) ha hecho alguna prueba en España», indica. «Además, hablamos de que en Japón se llevan haciendo cosas parecidas desde hace casi 25 años en los campos de arroz», ilustra el profesor del campus ourensano. La idea que barajan es que los drones puedan portar un depósito de entre 10 y 15 litros para esparcir una solución de lejía dispersa en agua, echando un líquido nebulizado una vez los espacios estén vacíos de gente. «Los drones que podrían emplearse en esta función ya hacen trabajos similares en áreas agrícolas, con productos fitosanitarios», cuenta. La incógnita, por ahora, es saber cómo y por dónde prefijar los vuelos de estos aparatos.