¿Por qué Gloria es una borrasca histórica?

El temporal batió récords en el Mediterráneo occidental en cuanto al espesor de la nieve, las precipitaciones y la altura de olas

Agencias
Redacción

La huella de Gloria demuestra que es una borrasca histórica. Porque a su paso batió distintas marcas, récords que nunca se habían registrado en el Mediterráneo español. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) destaca el espesor de la capa de nieve que dejó el temporal: 86 centímetros en Vilafranca, Castellón. El máximo eran 80 centímetros, que datan de hace más de cincuenta años, ya que se acumularon el 7 de marzo de 1968.

El mar también rompió registros, con el mayor dato recogido en el Mediterráneo occidental desde que se realizan este tipo de mediciones: la boya de Valencia marcó 8,44 metros de altura significante el 20 de enero, un valor que supera el récord anterior, de 8,15 metros en la boya de Mahón en enero del 2003. La altura significante es la media aritmética del tercio de olas más altas registradas en un muestreo, con lo que se estima que la medida real de récord de la ola haya superado los 13 metros. Ese mismo día, la boya de Dragonera, en las Islas Baleares, que también registra datos de altura máxima en tiempo real, midió una ola de 14,2 metros.

Gloria también superó los pronósticos en el apartado de precipitaciones. En unos 5 días (desde las 00.00 horas del día 19 a las 15.00 del 23 de enero), siete estaciones acumularon más de 300 litros por metro cuadrado. En Barx (Valencia) se recogieron 433, el cuádruple de lo normal que corresponde a todo el mes de enero, señala Europa Press.

En la fase final del episodio destacan los 21 l/m2 caídos en tan solo una hora en el aeropuerto de Málaga, que dan cuenta de la intensidad con la que cayeron las precipitaciones en esa área, o los 264,6 l/m2 recogidos entre el 22 y el 25 de enero en Coín (Málaga).

 En este sentido, el día 21 fue clave, ya que se batieron innumerables récords de lluvia asociados a un mes de enero: en Barcelona-aeropuerto se recogieron 27 l/m2 más que el anterior récord de hace casi 75 años; en Tortosa (Tarragona) se recogió el doble del anterior récord de hacía casi 90 años; y en Daroca (Zaragoza), observatorio con más de 100 años de datos, se acumuló prácticamente el doble que el récord anterior registrado hace casi 70 años, misma fecha que el récord que se batió ese mismo día en Zaragoza.

También el 21 fue el día de enero con mayor número de descargas eléctricas: 3.035 rayos caídos dentro de la Comunidad Valenciana desde que empezó a funcionar la red de descargas, en la década de 1990.

Según advierte la Aemet y recoge Europa Press, fenómenos como Gloria son definidos como históricos por batir récord de forma consecutiva de uno o varios fenómenos meteorológicos en zonas extensas. Este tipo de temporales han comenzado su andadura en enero de 2017, cuyas consecuencias fueron sus intensas nevadas en el interior de la Comunidad Valenciana y en provincias limítrofes, que dejaron decenas de miles de personas incomunicadas y sin servicios básicos.

A partir del 2019 la frecuencia e intensidad de estos fenómenos adversos categorizados como históricos parece haberse «disparado», según la Aemet.

 

Esta tendencia se inicia la pasada Semana Santa (del 18 al 22 de abril), con un temporal sin precedentes históricos para un mes de abril en el sureste peninsular. Así, en algunas zonas costeras de Alicante, región de Murcia y extremo sur de Valencia, llovió, en tan solo 5 días, 5 veces más de lo que suele llover en todo un mes de abril típico y el doble de lo que suele llover en una primavera estándar.

Cinco meses más tarde, en septiembre del 2019 (del 11 al 15 de septiembre) se produce un episodio en el que 7 personas perdieron la vida como consecuencia de las lluvias torrenciales. Por volumen de precipitación, se ha tratado del episodio de precipitación más importante en la Región de Murcia de al menos los últimos 50 años, en extensión, intensidad y persistencia, y en la comarca alicantina de la Vega Baja, el de mayor precipitación acumulada en el promedio comarcal de todos los conocidos, al menos desde 1879, con un 39 % más de precipitación que el siguiente en volumen, que fue el de noviembre de 1987.

Los «extraordinarios» registros de lluvia, por encima de los 300 litros/metro cuadrado, batieron récords absolutos de precipitación en un día con mucha diferencia respecto de las marcas anteriores en observatorios con más de 50 años de datos, como Alcantarilla, Murcia, Cartagena y Ontinyent, e incluso centenarios como Orihuela.

Con respecto a Gloria, la Aemet destaca que «dos ingredientes» hicieron falta para propiciar uno de los temporales más especiales desde que hay registros en el área mediterránea: un anticiclón anómalo en intensidad y en extensión sobre Inglaterra que creó un importante gradiente de presión del que se derivaron vientos del levante muy fuertes, y la entrada a España de aire húmedo de procedencia subtropical, antes de la llegada de Gloria.

 «El resultado fue un temporal invernal muy completo, con mala mar, lluvias persistentes, vientos fuertes, nieve abundante, mínimas extremas y numerosas descargas eléctricas», resume la Aemet, que también califica este temporal de «único» por acumular récords de todo tipo dentro de un mismo evento.

 

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