Padres inmunes a la ampliación de la baja de paternidad: «Soy autónomo, no me afecta»

Los progenitores de los últimos niños nacidos en el 2019 y los primeros del 2020 dan su punto de vista sobre la nueva ley que aumenta en cuatro semanas el permiso

Primer bebé del año en Pontevedra: Xabi de Combarro (Poio). Sus padres Silvia Sotelo y Christian Rey
Primer bebé del año en Pontevedra: Xabi de Combarro (Poio). Sus padres Silvia Sotelo y Christian Rey

pontevedra, ourense, santiago

Silvia Sotelo (28 años) y Christian Rey (30), los padres de Xabi, el primer bebé de Pontevedra del 2020, son autónomos y, por lo tanto, el último cambio legal sobre las bajas de paternidad les es indiferente. «Yo soy autónomo, así que a mí eso no me afecta. Hay que trabajar igual», relata Christian. Y Silvia, que también es autónoma y trabaja junto a Christian, sonríe a su lado y dice lo mismo.

Eso sí, admiten que hay cierto grado de dificultad para la conciliación de la vida laboral con la familiar, sobre todo en su caso, porque Xabi llegó 20 días antes de tiempo y ahora hay que planificarlo todo otra vez. «Al ser autónomos es complicado, pero bueno, yo ahora mismo tengo que coger la baja. No contaba con que fuera ya, tenía casi un mes para programarlo, pero hay que cogerlo como viene», precisa la joven madre.

Ahora mismo, estos padres solo tienen ojos para su recién nacido, que vino al mundo a las 2.14 horas de la madrugada del 1 de enero, con un peso de 2 kilos 430 gramos. Xabi fue el nombre elegido porque «es un nombre corto y gallego, lo tenía todo», comenta Silvia.

Último bebé del año 2019, Eva y Alfonso, sus padres, de Pontevedra ciudad. El niño se llama Izan
Último bebé del año 2019, Eva y Alfonso, sus padres, de Pontevedra ciudad. El niño se llama Izan

En circunstancias parecidas se encuentran los padres de Izan, el último bebé en nacer en Pontevedra en el 2019, a las 18.58 horas del 31 de diciembre, con un peso de 3,895 kilos. Su padre, Alfonso, de 28 años, y su madre Eva, de 34, son vecinos de Pontevedra. Alfonso señala sobre el cambio normativo: «A min dáme igual porque son autónomo». La madre también prefería que Izan naciese en el 2019, porque lo podrá escolarizar más pronto.

Llegados con cuatro semanas de baja 

Por su parte, el hospital comarcal de O Barco de Valdeorras vivió el nacimiento del primer bebé gallego en el 2020. Iago Fernández Dasilva llegó a este mundo quince minutos después de que el reloj marcase el cambio de año, y su padre, Roberto, conductor de ambulancias de profesión, era un hombre feliz.

Mientras Elena, su mujer, intentaba descansar tras una noche de nervios y emoción, el padre primerizo hablaba de «responsabilidad» y de «esfuerzo conjunto». Aludía, en este sentido, al tiempo del que dispondrá para disfrutar de los pasos iniciales de su retoño con el permiso de baja por paternidad ampliado por el Gobierno hasta doce semanas, cuatro más que las concedidas previamente. «La madre suele ser la que lleva el peso en este trabajo y así podré echar una mano en todo lo que pueda, porque esto va de ir a medias», señalaba Roberto.

La aparición de Iago fue casi sobre la bocina, y Roberto bromeaba sobre el oportunismo del crío para que ellos dispongan de un tiempo extra del que, por ejemplo, el padre de un recién nacido el 31 de diciembre, no dispondrá. «Creo que esto ayuda a que las madres soporten un poco mejor el peso de lo que vendrá durante estos meses», añadía Roberto.

En la casa de Leo, ayuda Xian

A las 1.17 horas, en el CHUO, apareció el pequeño Leo Blanco Saborido. Fue el cuarto bebé del nuevo año en Galicia y el segundo de Ourense. Bruno y Eva, sus padres, bromeaban con la circunstancia de que el niño llegó cuando estaban degustando el primer plato de la cena de Nochevieja.

Ahora, Bruno, que ya asume un bombardeo de llamadas de enhorabuena de la cooperativa agroalimentaria en la que trabaja, agradecía la extensión de la baja por paternidad. «Ayuda mucho. Tuvimos la suerte de que el parto fue bien, pero habrá personas a las que quizá se le complique», explicaba en la habitación del hospital. Mientras el bebé reposaba tranquilo sobre el pecho de su madre, Bruno añadía: «Viene bien para disfrutar de él, pero también por estar más con ella».

«Son unas cuantas semanas más, y vendrán bien. Es como si me tocará el gordo»

En Santiago Antia «no tenía prisa» por venir al mundo, comentó su madre Susana Vicente, unas horas después de que la pequeña llegará al mundo en el Hospital Clínico de Santiago. A las ocho de la mañana del 31 de diciembre, Susana rompió aguas y fue trasladada al Clínico, desde su domicilio en Rianxo, de donde es natural. No habría novedades hasta las 5.51 horas del primer día del año. Cuando se produjo el cambio de turno, en la noche del 31 de diciembre, la matrona le dijo a Susana que podrían comerse las uvas con tranquilidad «porque estaba muy verde», y así fue. A las doce de la noche, Susana y Aurelio Vázquez, de Rois, conocido por Lucho, escucharon las campanadas y comieron las uvas con total normalidad sin que las contracciones supusieran un problema. «La verdad es que pensé que iba a ser la última del año», dijo Lucho. A eso de la una y media de la madrugada, las contracciones empezaron a ser «más seguidas y de las fuertes», pero aún tendrían que esperar unas horas más para poder ver la cara de su hija. Susana y Lucho tuvieron palabras de agradecimiento para todo el personal sanitario, «para los de todos los turnos, porque fueron muy amables y atentos».

ANTIA, PRIMERA NIÑA NACIDA EN EL 2020
HOSPITAL CLINICO
ANTIA, PRIMERA NIÑA NACIDA EN EL 2020 HOSPITAL CLINICO

En especial, recuerdan el nombre de la matrona «Mercedes, que nos ayudó en todo». Lucho asistió al parto, y se mostró feliz por haber estado en ese momento. Susana y Lucho tienen otros dos hijos, Antón y Anxo, que nacieron hace dos años y medio, «prematuros y por cesarea». Antia, en cambio, «llegó en un parto natural, pero me pusieron el gotero a eso de la una y media más o menos, y entonces si que fue todo más rápido», explica Susana. Antón y Anxo ya saben que son los hermanos mayores de Antia, aunque tendrán que esperar a mañana para conocerla. «Están en casa con los primos. Hablamos con ello por la mañana, pero no los traeremos que son muy pequeños», comenta Susana.

Aurelio reconoce que «solo pensaba en que saliera todo bien, lo de tener más días libres para estar con ellas era secundario». Ahora que su niña pasa sus primeras horas de vida tranquilamente está contento, porque «son unas cuantas semanas más, y vendrán bien. Es como si me tocará el gordo». Lucho cree que «la baja de paternidad no representa un problema, y es bueno para la conciliación familiar. En mi empresa al menos no tenemos problemas».  

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