Las monjas agustinas de Betanzos se quejan: «Nos tiran los condones usados en la puerta del convento»

Llevan más de diez años sufriendo el botellón del paseo de la Tolerancia


Betanzos / La Voz

Las monjas agustinas de Betanzos están sufriendo una especie de botellón con ensañamiento. No es solo que la música de algún coche se cuele en sus celdas, es otra cosa. En este convento se cuela de todo, por voluntad de los que acuden cada fin de semana a divertirse a la zona llamada -atención a la ironía- paseo de la Tolerancia. «Nos tiran sillas al claustro, botellas, algunas se rompen y nos destrozan la huerta, más allá de que quedan cristales y tenemos que ir con cuidado», explica una de las monjas a través del torno. En la puerta principal anuncian los precios de las hortalizas que cultivan, además de huevos y obleas.

«Esta semana ha sido especialmente horrible, no pudimos dormir hasta las tres de la madrugada». Pero cuando se levantan todavía a oscuras, adivinan la desfeita que se encontrarán en las zonas abiertas del claustro. «También nos dejan condones en las puertas, y las chicas tiran por aquí sus cosas de aseo personal, los tampones, es de muy mal gusto, todas somos mujeres y nos deberíamos respetar», explica la religiosa que pide no dar su nombre.

Los episodios se remontan a más de diez años, con un breve paréntesis por el medio. «Entonces hubo una temporada en que dejaron este sitio y se fueron al Pasatiempo, pero regresaron», dice. También el ocio nocturno de los jóvenes betanceiros más agresivos les obligó a poner densas redes metálicas en las ventanas exteriores. «Porque nos han llegado a tirar botellas dentro, es inexplicable, ¿por qué lo hacen?», indica la monja, quien se ve obligada todos los sábados y domingos a limpiar el exterior de las puertas del convento «porque siempre orinan allí». En muchas ocasiones, los jóvenes se ponen a jugar al fútbol en el paseo de la Tolerancia y el balón se cuela al interior. «Y ahí sí, vienen muy educados a pedir la pelota, y luego seguimos aguantando todo esto». Aseguran que la alcaldesa de Betanzos, María Barral, ya está al tanto. «Pero este fin de semana fue horrible», repite la religiosa.

«Unha gran falta de repecto»

Juan Jacobo, el sacerdote que acude a diario a celebrar la misa en esta iglesia, también considera que lo que ocurre con estas religiosas es «unha falta de respecto moi grande».

La policía detectó una macroquedada este fin de semana

Si las religiosas aseguran que este fin de semana «fue horrible», desde el Concello de Betanzos confirman precisamente que tienen motivos para quejarse. «El sábado por la noche se detectó una macroquedada en Betanzos, dispersa por todas las zonas habituales de movida y botellón, como el paseo de la Tolerancia, la calle Rosalía del Castro, la plaza y el parque infantil de Pintor Seijo Rubio, Castelao o la plaza del Emigrante», señalan fuentes municipales, que aseguran que la Policía Local ha calculado un desembarco de 3.000 jóvenes. «La mayoría procedían de los municipios de Culleredo, Cambre y Oleiros», añaden.

Los vecinos de Rosalía de Castro son otros de los habituales sufridores del botellón. De hecho, los desenfrenos nocturnos en esta zona motivaron la elevación de los pasos de peatones para evitar peligrosos excesos con el volante, que en una ocasión estuvo a punto de provocar un grave accidente con un vehículo volcado en la acera.

El Ayuntamiento de Betanzos se ve impotente ante los continuos botellones, y la alcaldesa, María Barral, ha confirmado a este periódico que solicitará ayuda a la Subdelegación del Gobierno. «Con los recursos de los que disponemos en el Concello no podemos atajar este grave problema que impide el descanso a los vecinos», señalan desde el Ayuntamiento de Betanzos, que anuncia que se tomarán medidas puntuales para la Tolerancia y mitigar así el problema que sufren las monjas del convento.

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