Un atardecer de otro planeta en Galicia

La configuración actual ha permitido que un fotógrafo gallego captase un espectacular crepúsculo

El astrofotógrafo gallego pudo capturar un degradado de colores en el cielo, desde el violeta hasta el amarillo
El astrofotógrafo gallego pudo capturar un degradado de colores en el cielo, desde el violeta hasta el amarillo

El verano es la época más productiva para los cazadores de fenómenos atmosféricos y astronómicos. «Hay más horas de luz y aunque haya que trabajar siempre te queda tiempo para captar la puesta de sol», confiesa Óscar Blanco, todo un experto de la fotografía del cielo. Además, en estos meses del año coinciden una meteorología favorable y que el sol se pone de oeste a norte. «Esto permite que desde de la fachada atlántica de Galicia se pueda apreciar perfectamente el ocaso justo en la línea del horizonte sobre el océano y las puestas de sol siempre son más espectaculares cuando se producen en el mar», apunta Blanco. 

Ayer, el astrofotógrafo gallego pudo inmortalizar una preciosa puesta de sol en A Coruña. El regreso del anticiclón de las Azores generó las condiciones perfectas para inmortalizar como el astro rey se despedía sobre un cielo completamente rojo y con una tonalidad especialmente intensa. «Cuando te dedicas a esto, acabas descubriendo que no hay un día igual a otro. Siempre hay condiciones que provocan que sea más rojo o naranja. Esto depende de la cantidad de polvo, vapor de agua o aerosoles en suspensión. El de ayer la verdad es que fue un auténtico festival de rojos», asegura. 

Atardecer en A Coruña este pasado domingo
Atardecer en A Coruña este pasado domingo

Los colores del cielo son el resultado de una mezcla entre la composición de la luz y la atmósfera. Desde Isaac Newton se sabe que la luz es blanca y está formada por los colores del arco iris. Cuando tiene que atravesar la atmósfera interacciona con las partículas del aire, se descompone y los colores se desperdigan en todas las direcciones. El azul se dispersa más que el resto dando al cielo un tono azul violeta. De hecho deberíamos verlo también violeta pero los conos, unas células fotosensibles que hay en la retina, son sensibles al azul y eliminan el violeta. «Cuando el sol se pone, está bajo sobre el horizonte y el grosor de la atmósfera que tiene que atravesar es mucho mayor y los colores que más se dispersan ya no nos alcanzan y los colores rojos y naranjas sí son capaces de atravesar la atmósfera y le dan esos colores al cielo, al sol o la Luna también», explica. 

Pero Óscar no solo captó esos colores cálidos durante el crepúsculo sino también azules y violetas. «Había una especie de degradado, desde los tonos más violetas hasta algo más rojizos. No es algo que se pueda conseguir a menudo. Para lograr este efecto tiene que haber gotitas de agua, polvo y aerosoles en la atmósfera que reflejen esos colores y ayer había», comenta. 

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