Las «trampas» del permiso de paternidad

La plataforma por la igualdad asegura que el borrador favorece el cuidado por parte de las madres


LA VOZ / REDACCIÓN

El nuevo decreto ley sobre el permiso de paternidad podría ser aprobado ya esta semana por el Gobierno. Lo anunciaron la semana pasada. La idea es aumentar el permiso de paternidad a 8 semanas en el 2019, a 12 en el 2020 y a 16 en el 2021, año en que los permisos llegarían a ser iguales, intransferibles y pagados al 100 %.

Pero lo que, en un principio parecía un gran avance, podría esconder algunas trampas. La Plataforma por los Permisos Iguales e Intransferibles por Nacimiento y Adpoción (PPiiNA) celebra que el Gobierno vuelva a reconocer la necesidad urgente de equiparación de los permisos. «Después de tantos anuncios y tantas votaciones unánimes en el Congreso de los Diputados a favor, ya es hora de que se haga realidad el derecho de los padres a cuidar en igualdad con las madres», aseguran. Sin embargo, consideran que si se aprueba tal como está el borrador entregado a los agentes sociales, «no será equiparación por mucho que la llamen así, porque las madres seguirán cuidando a sus bebés más que los padres y durante mucho más tiempo».

Simultáneo, no obligatorio

El primero de los puntos que critican es el que obliga a que las seis semanas de baja del padre y la madre sean simultáneas a partir del nacimiento. «Nuestra propuesta es que haya dos semanas de permiso parental inicial que sí sean obligatoriamente a partir del parto, porque es lo que se considera necesario para la recuperación del parto, pero a partir de ahí que las otras catorce sean cuando cada persona quiera a lo largo del primer año, de tal forma que las familias se puedan turnar. Si quieren quedarse las 16 semanas juntos, que lo hagan, pero si quieren turnarse que se les permita porque habrá muchas familias que necesiten alargar el tiempo el máximo posible», asegura María Pazos, representante de la plataforma.

Si se aprueba el borrador como está, «las madres seguirán siendo las cuidadoras principales en cuanto estén recuperadas del parto, mientras que los padres seguirán reducidos al papel de ‘ayudantes’», afirman. Los miembros de este colectivo tienen constancia de que las empresas y los sindicatos presionan para que se obligue a la simultaneidad «porque así los hombres estarán disponibles para las empresas porque ya está la madre en casa. Si estuvieran a cargo del bebé las empresas no podrían tirar de ellos».

Además, el borrador no incorpora la actual condición de que, para tomarse el permiso a tiempo parcial, haya que trabajar el resto de la jornada, a pesar de la insistencia de la PPIINA al respecto. «Esta condición puede desaparecer porque el PSOE se negó a poner esa frase en la proposición de ley. Si desaparece las madres conjugan reducción de jornada con tiempo parcial con lo cual se quedan todo el día en casa prolongando el permiso al doble con la mitad de la paga. Los hombres, sin embargo tenderán a tomarse el permiso a tiempo parcial pero trabajando la otra mitad del día, sin desconectarse de la empresa». Esta es, aseguran, «otra trampa para mantener la discriminación de las mujeres en el empleo. Así ha pasado ya en otros países, pero aún estamos a tiempo de que esa condición figure en el Decreto», afirman.

Por otro lado, consideran que el Decreto debe dejar claro que el permiso a tiempo completo o parcial es un derecho de la persona trabajadora, lo que el actual borrador no hace, pues establece que el permiso se puede tomar «en régimen de jornada completa o a tiempo parcial, previo acuerdo entre la empresa y la persona trabajadora, y conforme se determine reglamentariamente». Esto, insisten, puede causar presiones por parte de las empresas para que los hombres se tomen el permiso a tiempo parcial. «¿Pero cómo la empresa te va a decir si te lo tienes que tomar a tiempo parcial o completo?», concluyen. Sugieren que sea un derecho del trabajador, como ya lo es la reducción de jornada.

EN PRIMERA PERSONA

Laura Baena (Málaga, 1981) se ha convertido en uno de los referentes en temas de maternidad, conciliación e igualdad, con más de 600.000 seguidores, desde que comenzó el proyecto del Club de Malasmadres. «Cuando fui madre -asegura- pensé que podría ser lo que quisiera ser porque ese es el mensaje que me dieron en una educación igualitaria. Pero con la maternidad se me alejó del mercado laboral, de ser creativa publicitaria, y me pusieron la “m” de madre para convertirme en una profesional de segunda. Cuando te das de bruces contra esta realidad te das cuenta de que no vivimos en igualdad». Baena recuerda que «hasta que no haya igualdad en el hogar va a ser difícil que se produzca en otras esferas como la laboral. La mujer ha salido de casa para formar parte del mercado laboral, pero el hombre no se ha implicado en el hogar ni en el cuidado de los hijos. Y eso, en el sistema actual, empuja a la mujer a volver a casa».

 

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