Un salón de juego a un paso del instituto

Piden que se marque la distancia de este tipo de locales y los centros escolares en la nueva ley gallega


redacción / la voz

A las doce y diez los alumnos del instituto Eusebio da Guarda da Coruña hacen una pausa. Salen a la plaza de Pontevedra y la mayoría se pierde, por pandillas, entre la gente. Solo algunos cruzan la calle y, en apenas unos pasos, se meten en el local de juegos y apuestas de la esquina contigua. Primero uno solo, luego otros dos, mientras dos más se quedan esperando fuera. Al entrar un grupo de unos siete u ocho está jugando una partida rodeando la gran ruleta. Está claro que aquí la hora punta coincide con el recreo.

En la puerta, un cartel muy claro: «Prohibida la entrada a menores de 18 años». ¿Pero son menores? La trabajadora del local asegura que todos son mayores de edad y que les ha pedido el carné. Ellos también juran que lo son, pero claro, la periodista no es policía para pedirles que se identifiquen.

En una entrevista reciente, Santiago Villanueva, regulador del juego en la Xunta de Galicia, aseguraba que en el año 2018 ha habido «dos sanciones en caso de menores» y añadía que este «no es un problema que se esté detectando en el juego presencial más allá de un dato insignificante, que no es alarmante en absoluto».

«Eso es lo que dicen todos los reguladores autonómicos -explica Juan Lamas, director terapéutico de Agaja-, pero es lo contrario a lo que dice la gente. En lo que se refiere a control no hay hay nada de nada. Ellos dicen que los menores no denuncian. Pero si tienes un accidente de coche por exceso de velocidad no vas a Tráfico a denunciarte». Por su parte, el secretario de la Asociación Galega de Ludópatas Rehabilitados (Agalure), Gerardo Rodríguez, es tajante: «Eso no es cierto -asegura-, no estamos de acuerdo en ello. Yo siempre digo lo mismo, basta la observación pasiva. ¿Tu cuando fuiste como periodista viste cómo les pedía el carné? Yo he estado dentro y nunca me han pedido un carné, aún siendo menor de edad. Nosotros hablamos de hechos que nos cuentan las personas que vienen afectadas, no nos inventamos nada. Si no entra ningún menor de edad, ¿por qué son tan reticentes a establecer a poner un software para que la persona se tenga que identificar? En Italia, para que una persona pueda sacar tabaco de una máquina tiene que teclear su número de la seguridad social».

 La distancia

Solo dos comunidades tienen regulada la distancia mínima entre los salones de juego y los centros educativos, Murcia y Extremadura. Es uno de los objetivos pendientes para debate en la reforma de la ley gallega, que se pretende aprobar este año. El problema aquí es la retroactividad. Aunque se marque que un salón de juego tiene que estar a 700 metros del colegio, los que ya están y tienen licencia no ser verán afectados. «Si te dan una licencia de actividad para un bar tú puedes seguir mientras a ti te de la gana. No se pueden cerrar los que hay. Lo que hay es que presionar para que el ayuntamiento y las autoridades autonómicas empiecen a realizar inspecciones», afirma Lamas.

El experto quiere zanjar el debate sobre la entrada de menores en los salones de juego y el aumento de la ludopatía. «Nunca va a haber un debate sobre un menor conduciendo, porque no pueden conducir hasta los dieciocho años. Es un tema legal. No todos los que juegan van a ser ludópatas. No es verdad que aumente la ludopatía entre los jóvenes: aumentan los usuarios del juego y eso dice que un porcentaje de ellos puede llegar a configurar una situación de ludopatía».

Lamas considera que «el lobby de los operadores de juego tiene mucha presión, en todo ese vacío legal ellos consiguieron traerse el casino de La Toja para Vigo, que lo van a abrir; y consiguieron que las máquinas de apuestas estén en los bares».

«Esta es una lucha de toda la sociedad, no solo de las asociaciones de ludópatas»

La Ley del juego gallega está en el horno. Todos los sectores afectados se reunieron hace unos meses y esperan a dar el próximo paso para que este año sea el definitivo. Juan Lamas asegura que entre los temas más candentes están «que la publicidad sea competencia autonómica, que los controles de acceso en los salones se cumplan, la reducción de las máquinas de apuesta en los locales de hostelería y el tema de prevención».

Por su parte, Gerardo Rodríguez insiste en varios factores: «la protección de los sectores más vulnerables, es decir menores y autoprohibidos; las políticas de prevención y la dotación de recursos de intervención».

Evolución lógica

«El juego ha evolucionado -explica- ahora tenemos distintas ofertas y, evidentemente, la ley la tenemos que actualizar y ver dónde se ha cojeado en esos apartados para solucionarlo y, entre todos, ver y hacer una ley actual donde todos los estamentos estemos de acuerdo, al menos en unos mínimos. Yo creo que hay buena voluntad por parte de todos».

Además, los colectivos que luchan contra la ludopatía demandan que «dentro de la comisión de juego haya representantes de las asociaciones, una cosa que ahora no se contempla y cae de cajón». Ellos esperan que las previsiones se cumplan y la ley esté lista este año: «depende del legislador, pero por nosotros no va a ser, estamos dispuestos a sentarnos».

Por otra parte, el director terapéutico de Agaja destaca la necesidad de que toda la sociedad se movilice contra la instalación de salones de apuestas. «En Vigo ya hay movimiento ciudadano contra esto, en el barrio de Navia. La asociación de vecinos se está movilizando. No puede ser una lucha de las asociaciones de ludópatas, tiene que ser una lucha de toda la sociedad, que tiene que pedir un ocio alternativo. No puede ser que el ayuntamiento y la Xunta tengan locales cerrados y no se deje hacer una ludoteca o un espacio comunitario y, en cambio, se den facilidades a las salas de apuestas como alternativa de ocio».

Newsletter Educación

Recibe todas las semanas la información más relevante sobre educación

Votación
5 votos
Comentarios

Un salón de juego a un paso del instituto