Talento gallego para abaratar los eólicos marinos

Un ingeniero de la UDC gana un premio nacional por un sistema que optimiza el diseño de los soportes


redacción / la voz

Más de 1.400 millones de euros. Es lo que ha costado el parque eólico marino construido por Iberdrola en el mar Báltico, con 75 aerogeneradores. Es solo un ejemplo del enorme coste que supone la implantación de las turbinas en el mar para la generación de electricidad a partir del viento. La tecnología puede ser una alternativa, junto a la terrestre, a las energías fósiles y más en un contexto de cambio climático. Pero los proyectos que se están llevando a cabo en el mundo, fundamentalmente en Alemania, Gran Bretaña, Dinamarca o Estados Unidos, son aún muy limitados. Y lo son, precisamente, por la elevada inversión que se requiere. El sobrecoste no deriva de los propios aerogeneradores, sino de los soportes que son necesarios para mantenerlos fijos por encima de la superficie marina. Cada uno de ellos, construido en acero y que está sumergido entre 40 y 50 metros, según los casos, puede llegar a pesar 600 toneladas.

Reducir al máximo el tamaño de los soportes, que se conocen técnicamente como jackets, manteniendo la seguridad es el gran objetivo de las grandes compañías del sector para ahorrar costes, una solución que ha ofrecido en su tesis el profesor de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidade da Coruña Iván Couceiro.

En su trabajo, que ha recibido el premio de la Asociación Nacional de Constructores Independientes (Anci) a la mejor tesis doctoral en España, ha desarrollado un sistema que permite optimizar el diseño de los soportes para rebajar su coste.

«Lo que proponemos -explica Couceiro- es un modelo numérico, por ordenador, que mediante técnicas de programación matemática permite optimizar el diseño de estas estructuras metálicas. De lo que se trata es de reducir el peso cumpliendo con las exigencias estructurales».

Iván Couceiro, ahora profesor interino en el Grupo de Investigación en Métodos Numéricos en Ingeniería, explica que el modelo que han desarrollado es adaptable en cada caso, de tal modo que elige mejor en opción en función de la profundidad y el peso que tiene que soportar el jacket. «Los tubos -apunta- pueden llegar a tener diámetros de dos metros, con un espesor importante de la chapa. Son tan grandes y tan largos que la simple reducción de un milímetro o dos en la chapa supone mucho dinero, por lo que si vas a montar un parque eólico marino con cien soportes, el ahorro puede ser muy importante».

El joven ingeniero confía en que las empresas que se dedican al diseño de este tipo de soportes, que en Galicia se construyen en Navantia, se interesen por el método que ha desarrollado. «Nosotros -dice- siempre intentamos desarrollar proyectos que tengan una transferencia tecnológica real en las empresas, y esperamos que alguna esté interesada». De momento, su trabajo ya tiene premio.

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