Un lugar en el mapa para los más vulnerables

Alumnos de la USC mapean zonas ocultas para averiguar si en ellas residen personas que precisan ayuda


santiago / la voz

El ordenador de un alumno de Xeografía de la USC, tutelado por el doctorando Daniel Cajade, realiza un potente zum sobre el mapa de OpenStreetMap y escudriña por las callejuelas de los barrios más pobres de Caracas hasta dar con algunos edificios que podrían estar habitados por personas en riesgo de exclusión social. En la jornada celebrada ayer en la Facultade de Xeografía e Historia de Santiago, otros voluntarios, en su mayoría alumnos, rastrearon el mapa de Níger en busca de posibles asentamientos de personas desplazadas de regiones en conflicto. En Barcelona, en Buenos Aires, en Oviedo, en Granada y en otras muchas poblaciones se repite el Mapatón, una experiencia organizada por Médicos sin Fronteras en colaboración con las universidades españolas. «Se trata de poner en el mapa lugares olvidados en los que puede haber población necesitada», indica María Díaz, delegada en Galicia.

El éxito del Mapatón es indiscutible, sirva para medirlo el hecho de que el aula de informática reservada ayer en la facultad compostelana se quedó pequeña y hubo que organizar un turno de mañana y otro de tarde. «Para los estudiantes de Xeografía es muy interesante, porque además de trabajar con los mapas, contribuyen con una causa social», decía ayer en Santiago uno de los organizadores. Porque los puntos que ayer se marcaron en el mapa, sumados a los que se buscaron en otras universidades españolas, van a ser cotejados posteriormente sobre el terreno por técnicos de las oenegés que comprobarán si, tal y como parece en el rastreo, hay en esa zona personas que precisan asistencia social, médicos o servicios básicos. Aunque parezca increíble en la era del gran hermano, «hay lugares que todavía no están en el mapa y donde vive gente que pudo quedarse aislada y de la que no se sabe nada», advierte María Díaz.

Las oenegés se sirven de los mapas para extender su labor humanitaria, para rastrear la propagación de enfermedades o para evaluar las consecuencias de los desastres naturales. Esa dependencia de la cartografía llevó a un grupo de voluntarios a crear la plataforma OpenStreetMap, a partir de sucesivas y potentes ampliaciones de imágenes vía satélite. Sus creadores, junto con Médicos sin Fronteras y Cruz Roja, pusieron en marcha el programa Missing Maps, que desde el 2014 permitió cartografiar 34 millones de edificios y 875.000 kilómetros de carreteras.

Médicos sin Fronteras centra la lupa en desplazados de Níger y barrios pobres de Caracas

Los lugares olvidados se esconden por cualquier rincón del mundo, pero Médicos sin Fronteras ha puesto la lupa últimamente en dos puntos del mapa que poco tienen en común, a no ser la sospecha de que en sus desvencijados edificios o en sus míseras chozas malviven personas con necesidades. En el caso de Níger, la labor humanitaria se centra en las regiones del lago Chad y en Diffa, donde por conflictos humanitarios, hay desplazamientos de poblaciones a zonas inhóspitas de las que nada se sabe, y que se hace preciso localizar. Pero la necesidad no entiende de fronteras, y lo mismo anida en las inhóspitas tierras de Níger como en los superpoblados barrios de Caracas, donde Médicos sin Fronteras ha puesto en marcha un programa de salud mental dirigido a víctimas de la violencia callejera.

Localizar a esas víctimas es fundamental para ayudarles, y en ello están las 65.000 personas que ya participaron en Mapatones celebrados en todo el mundo. «La gente también puede cartografiar desde su casa», indica María Díaz. Otra manera altruista de recorrer el mundo.

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