«Ahora tengo la boca mutilada»

Afectados por el cierre de las clínicas Idental denuncian que siguen pagando por tratamientos inacabados

m. f.
redacción / la voz

«Cuando me miré en el espejo y vi lo que habían hecho conmigo quería morirme. Sentí tanta rabia y tanto dolor que tuve que mirar a mis hijas para no tirarme por el balcón», confiesa Sol Sánchez, una de las 350.000 personas afectadas por el nefasto servicio de las clínicas Idental y que, junto con otras nueve personas, ha creado una plataforma que dedica dos días a la semana a ayudar a otros pacientes afectados a rellenar los formularios para reclamar.

Reciben llamadas a diario y ha visto cosas terribles. «Hay personas con llagas en la boca y con verdaderas infecciones. Algunos afectados han tenido que ser operados de la lengua e incluso ha habido fallecidos», cuenta.

La multimarca, propiedad de Weston Hill, cerró recientemente sus 24 establecimientos en España dejando miles de tratamientos inacabados. Con precios asequibles gracias a supuestas subvenciones y con edulcorados eslóganes como «Dentistas con corazón», se presentaba como una alternativa a la cara odontología convencional. «Llegas allí y primero te hacen un presupuesto carísimo. Cuando les dices que no puedes pagar esa cantidad, te hacen descuentos que rondan el 68 % convenciéndote de que son ayudas del Gobierno. Te insisten en que firmes rápido porque mucha gente lo quiere. Están preparados para engañar», relata también Sánchez.

Ante casos como este, Óscar Castro Reina, presidente del Consejo General de Dentistas de España dice que es necesaria una regulación estricta de las leyes de publicidad sanitaria. «Se ha mercantilizado la profesión. Se han vendido tratamientos como si fueran pantalones en las rebajas y con la salud no se puede jugar», asegura.

El modus operandi de estas clínicas, dice la plataforma de afectados, se basaba en la implantología. Supuestamente, añade, no reparaban los dientes sanos, los extraían y colocaban implantes que traían de Brasil por un precio mínimo que rondaba los 12 dólares. «Me arrancaron piezas de arriba que se encontraban en buen estado. El resto me lo dejaron con un tallado muy agresivo. Desde el principio fue un engaño, me cobraron una limpieza para tirar las piezas limpias a la basura. Fui a cambiarme dos fundas por modificar un poco mi estética y ahora tengo la boca mutilada», dice una afectada.

Los encargados de realizar los implantes, relatan también desde la plataforma, no eran profesionales completamente formados, sino estudiantes en prácticas de un máster en implantología dental que ofrece la propia clínica. Dos días a la semana, añade, los alumnos de un rango superior daban clase al resto de aprendices. «Si llego a saber que las personas que me iban a tratar todavía estaban aprendiendo no acudo a Idental», aclara Sánchez. «Me pusieron una mascarilla en los ojos y no veía quien me estaba tocando la boca.

En mi historial pueden aparecer por lo menos 20 personas distintas. Solo sé a ciencia cierta que era odontóloga la persona que me hizo la primera revisión. Me extraño que no me hiciese una radiografía. Al poco tiempo volví a verla cerca de mi casa y me contó que se había ido de la clínica porque había visto cosas que no le gustaban. Le pedí que denunciará los hechos en el Colegio de Odontólogos pero me dio largas», añade.

«Hacen negocio con la salud»

Otro de los grandes problemas ha sido la titularidad de las clínicas. «El propietario de al menos el 60 % de la clínica debería ser un odontólogo. Son personas que hacen negocios con la salud de las personas , mientras que los verdaderos profesionales resolvemos problemas patológicos», explica José María Suárez, presidente del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de A Coruña. Desde la plataforma de afectados reconocen que se han sentido muy poco apoyados por el sector odontológico por que los dentistas «están muy acomodados en sus clínicas y no quieren mojarse».

Dicen que las personas afectadas están teniendo grandes problemas para poder tomar medidas legales ya que necesitan demostrar el daño ocasionado por Idental y la sanidad pública no se lo está poniendo nada fácil. «No pedimos un peritaje gratis, pero si un poquito de solidaridad, no pueden cobrarnos 800 euros por ello». Además, añaden, a pesar de haber obtenido unos resultados de una calidad pésima, los miles de perjudicados tienen que seguir pagando por tratamientos inacabados. «Consumo debería intervenir para que los préstamos se paralicen y no derivar los tratamientos a la multimarca Dentix, que también ha tenido muchas denuncias. La gente no puede pagar por algo que no se le está haciendo».

Debido al escaso respaldo de las financieras, de los medios de comunicación y del campo odontológico, Sánchez cree que hay gato encerrado. «Esto se lleva denunciando desde hace años, se encontró material caducado y no se cerraron clínicas, un inspector hizo un informe negativo de las clínicas y fue retirado de su puesto... es todo muy raro», opina.

«Además Weston Hill posee otros centros bajo el nombre de Institutos Odontológicos y nadie hace nada, tiene que haber alguien detrás de todo con un peso específico», añade. En septiembre se celebrará la primera vista de su juicio contra la clínica.

Galicia no confió en Idental

Galicia es una de las pocas comunidades autónomas junto a Navarra, Extremadura, País Vasco, La Rioja, Extremadura e Islas Baleares que no ha permitido la creación de clínicas Idental en su territorio. «Podemos sentirnos orgullosos», afirma Suárez. Sin embargo, asegura que el Colegio de Odontología coruñés se encuentra decepcionado y sorprendido con el resultado de la última propuesta para regular la publicidad lanzada en el Parlamento Gallego.

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