«Collín un blablacar porque non me valía outra opción»

La incertidumbre comienza a sobrevolar los aeropuertos gallegos a seis días de la primera jornada de paros

R. c. P. S. l. A. A.
santiago / la voz

La dependencia de Ryanair que tienen los aeropuertos del noroeste de España se nota estos días. Más allá del aeródromo Sá Carneiro, de Oporto, en Galicia el de Lavacolla, en Santiago, es el más perjudicado por las cancelaciones que estima la compañía. Con todo, en el aeropuerto de la capital gallega aún se respiraba ayer algo de tranquilidad. «Cuando nos enteramos de la huelga nos pusimos nerviosos por si nuestro vuelo estaba afectado, incluso llegamos a mirar alternativas de transporte para volver a Sevilla», explicaba ayer un grupo de jóvenes sevillanos que estuvieron pasando sus vacaciones en Compostela. Menos suerte tuvieron Andrea y Alejandro, que corrían por la terminal para tratar de arreglar el contratiempo creado por la suspensión de un vuelo y no perder el que se disponían a coger. La pareja empezaba sus vacaciones con la mala noticia: «Nuestro vuelo de vuelta, del día 26, desde Alicante, ha sido cancelado». Minutos antes de embarcar para su destino vacacional tuvieron que cambiar sus billetes y coger el viaje de vuelta desde Valencia.

«As alternativas que me daban para volver a Barcelona cuestaban cen euros máis do que eu pagara», dice Uxía
«As alternativas que me daban para volver a Barcelona cuestaban cen euros máis do que eu pagara», dice Uxía

En las filas de facturación los viajeros estaban tranquilos a sabiendas de que sus vuelos iban a salir puntuales. Pero todos aseguraban que tuvieron la incertidumbre de si los paros les iban a afectar o no. Y esperaban no tener problemas en sus viajes de vuelta a Santiago.

Múltiples contratiempos

Las que pasaron dificultades para volver fueron María y Uxía. María Veiga, una vecina de Ribeira que está trabajando en Madrid, quiere venir a pasar sus vacaciones a Galicia. «Tiña o voo mercado dende o 7 de xuño para o día 26 de xullo. As alternativas que me propuxeron para recolocarme non me serven. Eu tiña que estar aí o xoves, e só me ofreceron un o mércores e outro o venres». Para poder llegar a tiempo, a María solo le queda una opción: «Blablacar e chegar pola noite, moi tarde».

Uxía Estévez, fotógrafa ourensana afincada en Barcelona, recibió el miércoles un correo de la compañía. «O certo é que no momento cáusache estrés, aínda que eu estou de acordo coa folga e non me gustou que o propio Ryanair a cualificase de innecesaria». Había comprado un billete de ida a Compostela para el 24 de julio y uno de vuelta para el 25. «Quero pasar o Apóstolo na casa. Comprara os voos porque estaban ben de prezo e canceláronme o de volta. Devolvíanme o importe, vinte euros, pero as alternativas que me daban para volver a Barcelona custaban cen euros máis do que eu pagara». Uxía decidió comprar un billete de avión con la compañía Vueling. «En agosto teño que volver e creo que, por se acaso, collerei o tren». Añade que a sus padres también les cancelaron sus conexiones con Alicante. «Finalmente poderán ir, pero teñen que volver no tren».

En el aeropuerto vigués de Peinador el ambiente era más tranquilo. Personal de la compañía informaba a todos los que se acercaban al mostrador de sus alternativas, porque la huelga que ha obligado a cancelar los enlaces con Barcelona podría afectar a más de 700 reservas.

Más allá de eso, un miembro del personal de la compañía apuntaba que «lo único que puede ocurrir es lo que ocurre un día normal, como una avería en un avión o un temporal que retrasa un vuelo. Los servicios mínimos estarán disponibles». Lo que ya no había eran billetes para volar a Barcelona el día anterior a la huelga. El avión está completo. Probablemente por las reubicaciones.

Dos días de retraso en el vuelo a Santiago por el cierre aéreo belga

Un fallo informático puso la guinda a un verano que comienza caliente en los aeropuertos internacionales. A la huelga de los trabajadores de Ryanair se unió un problema de datos relacionados con los planes de vuelo, según anunció Belgocontrol, la empresa responsable del control del tráfico aéreo en el aeropuerto de Bruselas. El cierre duró alrededor de dos horas, retrasando la disposición de multitud de trayectos aéreos. «El tráfico aéreo fue cerrado por razones de seguridad, lo que llamamos un clear the sky», según explicó a AFP Alain Kniebs, portavoz de Belgocontrol, que calificó la medida de «muy excepcional». Se procedió a la evacuación de los cielos como medida de seguridad para garantizar «que no hubiera ningún peligro», tal y como aseguró Belgocontrol a la prensa nacional. Los responsables del control del tráfico aéreo del aeropuerto de Bruselas no pudieron comunicar cuántos vuelos ni cuántos pasajeros se vieron afectados por el paro.

Vuelo a Santiago

La suspensión del tráfico aéreo en el aeropuerto belga produjo la cancelación de un vuelo de la compañía Vueling con destino a Santiago de Compostela. El trayecto que se iba a iniciar a las 16.30 horas quedó totalmente paralizado. Esto causó preocupación en aquellos familiares que esperaban en Lavacolla la llegada en torno a las 18.30 horas del vuelo procedente de Bruselas. Los más de 200 pasajeros que tenían pensado realizar este trayecto tuvieron que pasar la tarde en el aeropuerto sin poder embarcar de vuelta.

La empresa comentó en el mostrador de la terminal santiaguesa que se trataba de un problema ajeno a la compañía y que procedía de la torre de control del aeródromo belga. Para paliar esta situación, la compañía comentó que hasta el sábado no habría ningún trayecto de regreso y que no los podrían reubicar con anterioridad. Afirmaron que, mientras se prolongase el tiempo de espera, se harían cargo de las noches de hotel y del importe del próximo billete de vuelta. No obstante, afirmaron que no cubrirían los gastos de aquellos usuarios que buscasen alternativas volando con otras compañías.

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