Óscar Pereiro: «Soy antiproblemas»

El exciclista, ganador del Tour de Francia, habla con libertad y pocos límites de todas las cosas


Óscar Pereiro (Mos, 1977) es un tipo que, sobre todo, comunica humanidad. Se presenta a la cita en una cafetería de Vigo con el típico bronceado de los ciclistas -«y de los albañiles», matiza-, dos pendientes, varios tatuajes a la vista y una locuacidad que se agradece, porque Pereiro habla con libertad y pocos límites de todas las cosas. Un tipo muy majo.

-¿A qué se dedica ahora?

-Hago muchas cosas; básicamente soy un empleado de Montoro, ja, ja. Me dedico a ser comentarista de radio y televisión y embajador de marcas. La verdad es que sigo viviendo del deporte.

-¿Recuerda su primera bicicleta?

-Sí, tenía ruedines y me la trajeron los Reyes Magos, pero la que recuerdo mejor es la primera bici de carreras que me regalaron. Fue por mi primera comunión. Era de color verde champán, marca Razesa, que era la que usaban Perico e Indurain cuando estaban en el Reynolds. Con ellos me enganché al ciclismo.

-¿Era buen chaval?

-Sí, buen estudiante antes del instituto y, según mis padres, obediente y educado. Pero también inquieto.

-¿Lo echaron de clase alguna vez?

-Alguna vez.

-El ciclismo es sufrimiento. Habrá sufrido mucho.

-Se lo digo a mi hijo que ahora tiene 12 años y viene conmigo en bici. Parece que le ha entrado el gusanillo, quizás porque muchos le preguntan si va a ser ciclista como su padre, y a veces me dice que le hago sufrir. Yo no recuerdo un solo día de mi vida deportiva en el que no me dolieran las piernas.

-Pero valió la pena.

-Claro. Llegué más lejos de lo que podía imaginar y ese sacrificio supone también un gran valor para la vida. Si ahora tuviera que ponerme a trabajar de albañil, no me costaría porque sé lo que es el esfuerzo.

-Y tanto sufrimiento para que el ciclismo se asocie al dopaje...

-Eso me invitó a dejarlo antes de lo que hubiera querido. Hubo un momento en que se decía que los ciclistas éramos héroes, los más esforzados. Y de repente pasamos a ser yonkis. Pensé que no me compensaba lo que decían de mí.

-Y el Tour que ganó, no lo ganó en París...

-Le he dado vueltas a eso durante horas. Yo era un buen ciclista, pero no era un talento; lo hacía bien todo pero no era el mejor en nada. Haber quedado segundo en el 2006 ya era todo un éxito, no estaba en el guion que yo ganara el Tour. Cuando se supo lo del positivo, pensé lo que podía haber sido entrar todo el equipo de amarillo en París... Aquello me dio vueltas durante mucho tiempo, no me dejaba concentrarme. Pero siempre llegaba a la misma conclusión: no puedo cambiarlo, así que mejor no pensarlo.

-¿Donde tiene ese maillot amarillo?

-Lo tiene mi hijo, enmarcado en su habitación.

-¿Cuál diría que fue su peor día?

-Deportivamente, el día que perdí 28 minutos en meta. Me decía que no valía para nada, fueron 60 kilómetros de autocastigo. Pero el peor de verdad fue el día que me caí por un barranco en el Tour del 2008. Por un momento pensé que estaba muerto. De verdad que aquel día vi abierta la puerta negra.

-Defínase en pocas palabras

-Soy superextrovertido, todo lo contrario que cuando era pequeño; soy buen compañero, el que crea la risa en el grupo. Y también soy antiproblemas, muy pacífico.

-¿Sabría hacer una tortilla de patatas?

-Sí. Y muy buena, según dicen. Antes de separarme, no sabía ni poner la lavadora, pero ahora me gusta cocinar. No guiso mucho, pero me defiendo con las parrilladas, el pescado...

-Le he oído decir que en un Celta-Madrid usted iría siempre con el Celta, pero no parecía muy convincente.

-Pues es verdad, soy del Celta. Y soy del Madrid porque en realidad soy anti Barça. Pero mire, no me gusta que el Dépor descienda. Es importantísimo que Celta y Dépor estén en Primera. Me gusta que sufra hasta el último día, pero no que descienda.

-¿Le gusta bailar?

-Seh.

-¿Pero es de los que sale, o tiene que sacarlo su pareja?

-Bueno, me sacan antes un par de copas de vino que mi pareja, ja, ja.

-¿Su lugar favorito?

-La playa.

-¿Cualquier playa?

-Sí. Y si es con cero personas, mejor. Así me pongo cómodamente en pelotas.

-Diga una canción.

-La banda sonora de Grease. Porque fue la primera vez que bailé con una chica. Aunque no me enamoré.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Vivirla, que hay mucha gente empeñada en no vivir. Es necesaria la salud para poder vivirla. Y tener paz y positividad, el dinero es necesario, pero no es importante.

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