Un estudiante de la UDC diseña un sistema para controlar la concentración de gas radón

La iniciativa de Galán Morada permite actuar en el caso de que los niveles máximos se superen. Ha sido elegida entre los finalistas del premio al mejor trabajo de fin de grado aplicado


redacción / la voz

Meses antes de entrar en vigor la directiva europea que obliga a controlar el gas radón en las viviendas y lugares de trabajo, Marcelo Galán Morada terminaba un trabajo de fin de carrera en Ingeniería Informática en la UDC que precisamente persigue ese control. Se trata de un sistema para la monitorización remota de la acumulación del gas radón en interiores. Permite actuar en el caso de que los niveles máximos se superen.

El trabajo le ha valido para ser elegido entre los finalistas del premio al mejor trabajo de fin de grado aplicado convocado por la Facultad de Informática de la Universidade da Coruña. Es una iniciativa patrocinada por Everis, Grupo Voz, Indra, ITG y Telecom y en la que colaboran el Citic y Fuac. El ganador recibirá 1.500 euros y habrá dos accésits de 500.

Galán orientó su trabajo en esa dirección debido a la importancia mediática y la alarma que creó el gas radón en los últimos años. «Se trata de un elemento considerado por la Organización Mundial de la Salud como la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco», recuerda. «El sistema que propongo permite controlar su presencia y evitar los efectos perjudiciales», añade.

La estructura planteada por el estudiante es simple. «Se instala un sensor de radón que trajimos de Canadá y, a través de wifi, se emite la señal a una rapsberry con un servidor web», explica. «El sensor coge dos lecturas, una a corto plazo de las últimas 24 horas y una media desde el inicio del sensor. Esas dos medidas se almacenan en el servidor web. Así vamos mostrando un histórico del sitio concreto en el que estemos monitorizando el gas radón para tener un control».

Alerta por e-mail o SMS

¿Qué ocurre cuando se superan los límites? «El usuario puede crear alertas», señala Galán. «El máximo que permite la Unión Europea es 300 becquerelios por metro cúbico, pero la Organización Mundial para la Salud lo pone en un máximo de 100. En A Coruña, por ejemplo, se han encontrado niveles de 2.000 y 3000 Bq/m3 en algunos sitios. Con este sistema el usuario decide donde poner el límite. Si la lectura del sensor pasa de un determinado umbral, se manda un correo electrónico, un SMS o un mensaje instantáneo mediante Telegram».

Una vez que el usuario es avisado puede activar desde el servidor web la ventilación. «En el proyecto de prueba pusimos un ventilador. Lo bueno del gas radón es que se puede evitar con buena ventilación, no hace falta nada más. También se puede automatizar y que la ventilación actúe directamente en cuanto salta la alarma. Es un paso a mayores, que se puede configurar».

El sistema no resulta excesivamente costoso. «Para nada. En el proyecto, lo más caro de todo es el sensor, que lo trajimos de Canadá y costó entre 150 y 200 dólares», recuerda. El resto de los componentes no superan los 25 euros. «No es un producto muy costoso y da un servicio muy bueno, especialmente en zonas de Galicia, Madrid o Castilla y León», detalla.

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