Lina Álvarez: «No pensé que sería tan feliz»

Ella dijo que quería ser madre y desoyó todos los consejos para no hacerlo


Lina Álvarez (Taboada, 1954) no es una mujer como las demás. Es una mujer singular. Toma sus propias decisiones y sigue con ellas hasta el final. Linita, un bebé de 13 meses, es la prueba viva de la tenacidad de Lina. Ella dijo que quería ser madre y desoyó todos los consejos para no hacerlo. Hoy, dice, está más que feliz. Cuando hablamos, Linita acababa de dar sus primeros pasos. Como para no estar contenta.

-Usted, desde luego, no tendrá intención de ocultar su edad. La sabe toda España.

-Sí, ja, ja. No la puedo ocultar. Ya me queda poco para jubilarme. Lo haré con 65 años y seis meses, pero afortunadamente creo que me van a dar pronto un traslado, porque ahora tengo que ir y venir todos los días a A Fonsagrada.

-¿Y cómo se arregla con sus tres hijos?

-Pues casi no tengo apoyos. Bueno, tengo una hermana que está loca con mis niños y me ayuda. Pero mire, me levanto a las 6 de la mañana para poder ir a mi consulta en A Fonsagrada. Me llevo a mi niña todos los días. Va dormidita pero, si despierta, vamos las dos cantando en el coche. El niño mayor duerme toda la mañana [Exiquio, con parálisis cerebral] y cuando llego a casa me está esperando. Pero, de verdad, siento una emoción tan grande, estoy tan agradecida a la vida... No pensé que sería tan feliz.

-Le da el pecho a la niña...

-Sí. Me despierta dos o tres veces por la noche. Tuvimos un accidente con el coche. Me quedé dormida y nos fuimos a la cuneta. No fue nada, gracias a Dios pero fue un aviso. Por eso pedí el traslado. El pecho es lo que más le gusta. ¡Y no tomo nada! Es un mérito de la Naturaleza.

-Lo habrá contado mil veces pero ¿por qué este embarazo?

-Durante diez años quise tener otro hijo y no me dejaron los ginecólogos. Quería dejarle un hermano a Samuel [su segundo hijo, que ahora tiene 12 años]. No quería que se quedara solo con la carga del mayor. Al final decidí mentirle a uno con la edad. Ahora está muy orgulloso.

-¿Y cree que es usted una excepción o que cualquier mujer podría hacer lo que ha hecho?

-Puede hacerlo cualquiera. Mientras esté sana y no tenga contraindicaciones.

-¿No le preocupa la diferencia de edad?

-Ya lo viví con Samuel, que nació cuando yo tenía 52. Supuso un cambio tan brutal en nuestras vidas, que siempre quise repetir la experiencia. Lo que pasa es que no me dejaban.

-Son nacimientos de embriones congelados.

-Sí, de donantes anónimos, pero la niña es igualita que Samuel. Es un misterio.

-¿Le han llamado otras mujeres para pedir consejo?

-¡Uy, ya he perdido la cuenta! Una que me llamó de Suiza, con 60 años, le están haciendo el tratamiento; otra con 59 de Barcelona que está superembarazada, un matrimonio que acaba de llegar de Italia y que están en mi ginecólogo. Bueno, esta tiene solo 50 años. Dentro de unos años esto dejará de ser noticia.

-También habrá recibido críticas.

-Sí, sí. Y de compañeras. Me han dicho que estaba chiflada, que pobre criatura, que tú no sabes lo que haces... Aunque yo creo que entre la clase médica cada vez me respetan más. A mí esto solo me ha reportado felicidad. Mi hija no puede ser ni más lista ni más guapa. [Y le pide a la señora de la cafetería en la que estamos que me hable de Linita. La señora, por supuesto, lo confirma todo]

-¿Le queda tiempo para hacer otras cosas?

-Hago muchas cosas porque mi forma de ser me la ha marcado la enfermedad de Exiquito. Me gusta el diseño y la costura. Pero ahora no tengo tiempo.

-¿Cómo es para usted un día perfecto?

-Pues un día como los de este verano, que fuimos al Algarve los cuatro. Tenía tiempo libre para estar con mis hijos; íbamos a pasear por la noche... Me sentía tan feliz, tan plena. Eso es lo que yo quiero en la vida.

-Defínase en cuatro palabras.

-Fuerte, luchadora, vital y sincera.

-¿Se ha enamorado mucho en la vida?

-Sí. Fui siempre muy enamoradiza y nunca pensé que sería feliz estando sola. Quiero decirlo muy alto para que otras mujeres lo sepan. E hice feliz a muchos hombres.

-Dígame un verso.

-«¿No has sentido en la noche, cuando reina la sombra, una voz apagada que canta y una inmensa tristeza que llora?». Me la escribió mi primer amor en una carta.

-¿A quién le haría un buen reconocimiento, a Pablo Iglesias, Albert Rivera, Messi o a Pablo Alborán?

-Me encanta Pablo Iglesias. Si yo fuera más joven me enamoraría de él. Sí, le haria un buen reconocimiento.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La familia. El amor de tu familia. Es el motor de todo.

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