Dinamarca sigue en guerra con Uber

La justicia danesa condena a cuatro conductores de la compañía a pagar 94.000 euros; en España los taxistas siguen exigiendo un mayor control en las licencias

m. f.
redacción / la voz

Un juzgado de primera instancia de Copenhague condenó ayer a cuatro conductores de Uber a pagar un total de 94.000 euros por violar la ley de transportes del taxi. Los tribunales emplearon las informaciones facilitadas por el fisco holandés -país donde se encuentra la sede de la compañía- en las que se detallan los pagos realizados en el 2015. Los trabajadores de esta empresa, que pone en contacto a pasajeros y chóferes privados sin licencia, tienen prohibido conducir en el país danés. Por ello, la compañía anunció en marzo el fin de sus servicios allí, al no cumplir las obligaciones impuestas por la Audiencia Nacional de Dinamarca: instalar sensores en el asiento, taxímetros y cámaras de vigilancia.

Esta regulación en el país escandinavo puede servir de precedente en nuestro país. Pese a ello, no lo ven así los mayores damnificados por esta competencia: los taxistas. «No veo actitud de prohibir nada aquí. Defienden planes de creación de empleo, pero sucede lo contrario», dice Manuel Sánchez Quindimil, presidente de la Federación gallega del taxi (Fedega). «El taxi cada día tiene menos poder y no se puede vivir de él», añade.

La causa de este conflicto es el exceso de licencias de los Vehículos de Alquiler con Conductor (VTC), por encima de la proporción legal de una por cada 30 taxis. Antes había competencia, pero no sobrepasaba la legalidad, pero ahora algunos sortean a la Administración para no tener que identificarse. Uber y Cabify ofrecen precios más bajos, además de que el 20 % de su horario operativo puede ser fuera del lugar donde reside el permiso. «Pueden estar en Madrid e ir a Málaga aprovechando la feria», cuenta Sánchez Quindimil, descontento por los beneficios legales. Para paliar esta situación que consideran injusta, los colectivos del sector se manifestaron hace un mes en las principales ciudades españolas, provocando disturbios en Madrid. 

Situación en Galicia

Las cifras de vehículos de alquiler con conductor en Galicia son confusas. Que se sepa, se han solicitado 145 peticiones de esta licencia. No obstante, se desconoce la cantidad de VTC en circulación. Para paliar este problema, se deben seguir los cauces estatales: «La Xunta no tiene la competencia para frenar este vacío legal, tiene que ser el Gobierno central», afirma el presidente de Fedega.

La federación gallega de este sector se puso en contacto con el Ejecutivo autonómico pero, según comentan, «están esperando a que terminen las vacaciones», para que así se puedan aclaran las dudas al respecto de la regulación de las VTC. Solicitaron que, como mínimo, se identifiquen para que el cliente los puedan reconocer, además de incluirlos en un registro.

Este descontrol es lo que genera la mayor de las indignaciones en los taxistas: «No sabemos nada; ni cuántos son, ni quiénes son», dice el presidente de Fedega. Cuenta que si ve un coche por la calle, no sabe si es un coche particular o un VTC, pero tampoco puede pararlo y solicitar la documentación. Por ello, envidia la situación que se vive en Dinamarca, aunque la analiza desde la lejanía. «Cualquier prohibición es buena, pero lo que no es normal que aquí sigamos así», afirma.

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