Microscopía y edición genética para desnudar la metástasis

Un investigador gallego gana una beca para estudiar el proceso


redacción / la voz

¿Cómo se inicia el proceso de cambio en una célula que le permite abandonar el tumor primario para formar metástasis en otros órganos, lo que causa el 90 % de las muertes por cáncer? Es la pregunta del millón en ciencia, a la que intentan responder científicos de todo el mundo. Miguel Vizoso Patiño (A Coruña, 1986) es uno de ellos. Pero su enfoque es diferente. No se centra en las mutaciones, que ofrecen una imagen fija del proceso, sino en el detalle, en las minúsculas modificaciones que se producen en el engranaje molecular y que desencadenan un cambio de identidad en la célula. Identificar el origen del proceso es su objetivo, para lo que se vale de las más avanzadas tecnologías de microscopia intravital y de la revolucionaria técnica de edición del genoma CRISPR, el corta-pega genético que no solo se utiliza para corregir defectos genéticos, sino también para introducir variaciones en la célula y observar qué ocurre en ella. En este caso lo que hace es introducir en determinadas regiones del ADN una modificación química, un grupo metilo que cambia la funcionalidad de los genes y que actúa como una especie de interruptor que los enciende y apaga a conveniencia. Y todo lo que le ocurre a la célula se puede observar en vivo y en directo mediante la microscopía.

Esta novedosa aproximación en la búsqueda del origen de la metástasis es la que le ha valido para ganar el exigente contrato EMBO de la Organización Europea de Biología Molecular. Desarrollará su trabajo entre el Hubrecht Institute y el Netherlands Cancer Institute (NKI) de Holanda, al que quería ir desde un primer momento, cuando finalizó su doctorado en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Barcelona), y en el que lleva trabajando desde el pasado año. «Cuando propuse la idea no había absolutamente nada, pero de un tiempo a esta parte ya han salido algunas publicaciones de centros como el MIT», explica Vizoso desde Holanda. Es una presión añadida, pero también la confirmación de que el enfoque que propuso es de todo menos descabellado. 

Cambio de identidad

En la migración del tumor inicial hacia otros órganos, la célula sufre una transformación en su morfología, cambia de identidad. Conocer en qué momento lo hace y por qué es lo que permitirá desarrollar tratamientos que bloqueen el proceso. Es algo aún muy lejano, pero todo empieza en la investigación básica, como la que está desarrollando Miguel Vizoso. «Queremos saber -dice- cuál es la explicación molecular de los cambios en la morfología y comportamiento celular. Qué es lo que hace que, por ejemplo, una tumoral interaccione con componentes del microambiente tales como los vasos sanguíneos o las propias células sanas del paciente». Mediante la técnica CRISPR utilizará una proteína para introducir grupos metilo en una región del ADN tumoral y comprobar luego las modificaciones que se producen. «La idea -precisa- va acompañada de la introducción de biosensores en células tumorales por edición genómica, que son secuencias de ADN que van a permitir reconocer visualmente los niveles de metilación por fluorescencia».

«En España se mata la curiosidad»

Miguel Vizoso se formó en la Universidade da Coruña y siguió su etapa predoctoral en el Idibell de Barcelona, en el equipo de Manel Esteller, una de las grandes referencias mundiales en el campo de la epigenética, cuyo mecanismo, inducido por los cambios ambientales, introduce modificaciones químicas en el ADN que cambian la expresión de los genes. Pero tenía claro que quería trabajar con microscopía para observar cómo se producen estas transformaciones a nivel celular. Y hacerlo en el Hubrecth Institute y el NKI de Holanda fue su gran objetivo. Y no se arrepiente de la elección.

«Aquí -dice- aprecio otra manera de cómo se genera el conocimiento científico. Los investigadores predoctorales y los propios estudiantes de máster tienen más presencia en el laboratorio que el mero trabajo que puedan hacer en poyata. Discuten proyectos, aportan ideas, se valora su opinión, algo que en España se echa de menos. En España se mata la curiosidad. Y es una pena que no se fomente, porque sin curiosidad no hay creatividad, y sin creatividad no hay ciencia posible».

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