La amenaza de temporal no intimidó a don Carnal

Solo se suspendieron desfiles en O Grove, A Pobra y Boiro, mientras que Santiago celebró el más espectacular en años


redacción / la voz

Olas de 15 metros de altura. Vientos de 116 kilómetros por hora. El escenario no era muy favorable ayer por la mañana a la celebración del martes de carnaval, sobre todo en la costa. Pero la amenaza de temporal no pudo con don Carnal. Los desfiles se mantuvieron en prácticamente toda Galicia. Solo en O Grove, A Pobra y Boiro optaron por suspenderlos. En Salceda de Caselas aparcaron el tradicional «pique» entre los barrios de A Feira y Barreiro. No saben aún la nueva fecha.

Pero en el resto de la comunidad, el viento amainó y hubo fiesta. Hasta en Pobra de Trives, donde habían anulado la marcha de carrozas, los foliones aprovecharon la tregua que dio la lluvia para echarse a la calle. Y es que en la provincia de Ourense saben bien qué es que se cancele el jolgorio más esperado del año, como ocurrió en el 2016 en algunos concellos. Por eso, no se escondieron de la lluvia y optaron por salir. Algo parecido ocurrió en A Coruña, donde los choqueiros llenaron la calle de la Torre y la plaza de España. Y en concellos como Cabana de Bergantiños no dieron tregua a las más de 1.500 orejas que se degustaron en el festival. Por algo rendían homenaje a don Carnal.

Pero quizá el desfile más espectacular fue el de Santiago. No hacía mal tiempo. Tampoco llovió. Eso animó al público a salir a la calle para aplaudir a carrozas como A rueirada Umoha, o espírito da tribo, compuesta por 73 personas llegadas de Louro, en Muros. También causó sensación un grupo de Tomiño que representaba el puente de Rialto.

Corto viaje del Rei do Entroido de Covelo

El entroido de Covelo es uno de los más singulares de la provincia de Ourense. La tradición de este pueblo en la cima de la sierra, en el municipio de Melón, se revive todos los martes de carnaval -salvo inclemencias, que en la zona no son tan infrecuentes- y el Rei do Entroido sale todos los años a caballo rodeado de su comitiva. El recorrido va desde el pueblo a la cima del monte, y el objetivo es destronar al rey. Los participantes se afanan en este cometido, mientras el séquito de O Rei de Covelo lo protege para que no le roben la corona. Si así ocuriese, el destronado tendría que dejar el puesto.

El mal tiempo impidió que el entroido se celebrase el pasado año y en el 2017 se optó por la vía alternativa: no se sacaron las vacas que tiran del carro -fueron los vecinos los que asumieron su papel- y tampoco se subió al monte. El recorrido se realizó por las calles de Covelo para no suspender el entroido.

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