Miles de mujeres y algún hombre camuflado preparan sus disfraces para la noche del jueves
21 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Los que nunca han asistido a un xoves de comadres en Verín, o en cualquier municipio ourensano que lo celebre, tienes una experiencia por vivir. Miles de mujeres -y cada vez más hombres camuflados- se unen a las cientos de cenas que se organizan en diferentes locales. A estas alturas seguramente es imposible hacer alguna reserva si la opción es Verín. Pero no es la única localidad. Se trata de una tradición que se ha extendido desde hace varios años a otros lugares de la provincia, aunque la más conocida por la cantidad de gente que acude sea la verinense
En la capital ourensana, desde hace once años, la tradición ha ido creciendo. De las cincuenta personas que quisieron implantar el xoves de comadres en la ciudad se pasó el año pasado a 300. Y de recolectar el dinero mano a mano, a abrir una cuenta corriente. Ahora el Concello colabora con música de charangas por los locales de las cenas.
A tres días de la celebración es hora de los preparativos. Si algo hay que caracterice al entroido es que la fiesta es en la calle. Por eso muchos grupos optan no solo por ponerse un disfraz, sino por confeccionar algo original que dé pie a hacer espectáculos. A divertirse. Neli Perdiz y Estíbaliz Osorio ya preparan la cita. Serán un grupo de treinta mujeres que cenarán junto a más de doscientas. Irán disfrazadas de la misma manera, aunque no se conocen. «Una amiga llama a otra, que llama a otra... Y al final, te juntas con un montón de gente que solo ves una vez al año. Y disfrazada», explica Estíbaliz Osorio. Pero todas tienen la misma máxima: no gastar mucho dinero, confeccionar su propio disfraz y tener mucho sentido del humor. Recetas que aseguran el éxito. «Gústanos moito o entroido e empezamos a ir hai varios anos a Verín. O problema xurdía cando había que volver a Ourense, en coche, e o día seguinte había que traballar. Miña irmá Celsa comentoume que podiamos facelo en Ourense. E impulsouno», explica Neli Perdiz. Y así fue. A las ocho de la tarde la cita será en el casco viejo. Se troulea un poco y, con el espíritu de entroido a flor de piel, empieza la cena. Ellas se reunirán en la sede del Liceo. «Es difícil encontrar un local céntrico en el que podamos tener cabida todas. El año pasado nuestro grupo quedó fuera y cenó en otro restaurante. Pero luego te unes a la fiesta», dice Estíbaliz Osorio. Después de la cena, empieza la celebración en la calle. Ahora los contactos se hacen vía móvil. Las tecnologías también se han unido a las comadres y los grupos de WhatsApp se multiplican. «Cando acabou o Nadal púxenme a mandar mensaxes. Aí empezaron as ideas aloucadas de todas. Votamos pola mellor. Sempre buscamos disfraces cos que se poida interactuar coa xente», explica Neli. Un año se vistieron de obreras y acordonaron una plaza para trabajar con cemento y carretillas; cuando fueron de rianxeiras vendieron pescado fresco. El disfraz de este año es todavía secreto. Habrá que salir y buscarlas.