«¿El Gaiás? No me hable»

En la cafetería del Hostal dos Reis Católicos, frente a un agua mineral, Víctor Vázquez Portomeñe me concede todo el poder: «Usted manda, periodista»


En la cafetería del Hostal dos Reis Católicos, frente a un agua mineral, Víctor Vázquez Portomeñe (Taboada, 1934) me concede todo el poder: «Usted manda, periodista». Pero el que manda es él, que se lleva mis preguntas a su terreno con tanta profesionalidad que casi no me doy cuenta.

-¿1934?

-Bueno, en realidad nací en 1936, pero en todas partes pone en 1934.

-¿Y cómo no arregla el entuerto?

-Bueno, ¡me importa tres carallos! A estas alturas ya no estoy para quitarme años.

-¿A qué se dedica ahora?

-Trabajo de abogado. Es un trabajo suave. Digamos que me preocupo solo por aquellos asuntos que afectan a familiares o gentes de mi interés. Pero no voy a los juzgados.

-¿Dónde vive?

-En Teo, que es la capital de las tortillas.

-Esto no va a gustar en Betanzos.

-No, ja ja. Allí las comí muchas veces. En A Casilla. Riquísimas. Iba mucho antes de dedicarme a la política.

-Yo pensaba que siempre había sido político.

-No, no. Me pasé 18 años ejerciendo mi profesión con enorme intensidad. La política fue algo más que accidental.

-¿Va de vez en cuando a su tierra?

-A Chantada y a Taboada, donde subsiste la casa de mis padres. Ningún hombre bien nacido olvida el lugar donde nació y a todos nos parece que ese lugar es el mejor.

-Usted, que es más o menos el inventor del xacobeo moderno, ¿qué siente cuando ve ahora esas hordas de peregrinos?

-Satisfacción. Y emoción, porque al fin Galicia encontró sus pozos de petróleo que, además, no contaminan. Y encontró además la razón de su protagonismo en Europa. Ya lo dijo Goethe: Europa se hizo peregrinando a Compostela. El Camino estaba olvidado. Lo hacía algún colegio, unas monjitas... Pero el retorno a los primeros tiempos de masificación de peregrinos se produjo a partir del año 1993.

-¿Y cuando mira a la Ciudad de la Cultura?

-¿El Gaiás? (se pasa una mano por la cara) No me hable. Cuando veo la ciudad de la Cultura no me entra depresión de milagro. Y eso a pesar de los encomiables esfuerzos de la Xunta por rentabilizarla.

-Después de tantos años dando discursos en el Parlamento y fuera de él, si no acude a los juzgados, ¿a qué auditorios deleita ahora con su oratoria?

-No hay una sola comida multitudinaria, reunión de políticos e incluso homenajes donde no me inviten a hablar. Hago laudatios por encargo e incluso improvisados, aunque la improvisación absoluta no existe.

-¿De dónde saca todo ese verbo?

-A mí me enseñaron a hablar los jesuitas, que nos sacaban durante las comidas a una tribuna y nos obligaban a recitar poesía o a leer retazos de historia o literatura.

-¿Tiene nietos?

-Sí. Tengo dos nietas que estudian Derecho, naturalmente. Y uno de cinco meses al que ya me encargaré de adiestrarlo para que también sea jurista.

-Su mujer escribió un libro que se titulaba «Viudas de vivos». ¿Ya ha podido compensarla?

-Ya sé por dónde va. Mire, para evitar los efectos posibles de aquel libro, yo mismo lo prologué, así que lo hice mío. Aquel fue un cántico al abandono de los políticos hacia sus esposas. Y alguna razón tienen.

-Pero ¿la ha compensado?

-Totalmente. ¡Si ahora me paso el día pegado a ella! Y si no, me llama cada diez minutos.

-¿Sigue cazando?

-Por supuesto. pero en Castilla. En Galicia no hay nada que cazar. Practico la caza menor, las vidas grandes yo no las siego.

-¿Y no son iguales todas las vidas?

-Cuando la naturaleza da a un animal unas proporciones tan visibles, parece que duele más acabar con su vida.

-¿Qué menú le prepararía a alguien que no supiera nada de Galicia?

-Pulpo para empezar y después un cocido de las tierras de Chantada o del Deza.

-¿Cuál es el político que más le ha impresionado?

-Adolfo Suárez. Y detrás, Mariano Rajoy. Y lo digo con toda sinceridad.

-La mujer más atractiva que ha conocido.

-Marilyn Monroe.

-¿La conoció?

-En el celuloide, como la mayoría.

-Deme una canción para la lista.

-Volare, en versión de Andrea Bocelli.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Primero, saber vivir. Y después, saber convivir. Y la solidaridad con los demás.

Víctor Vázquez Portomeñe Abogado, exconselleiro en los Gobiernos de Fraga

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